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Sigur Rós – Með suð í eyrum við spilum endalaust [2008]

Sigur Rós – Með suð í eyrum við spilum endalaust [2008]

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 Tras la magistral revisitación de temas propios que fue “Hvarf / Heim” y el tan bello como imprescindible documental “Heima” sobre la simbiótica relación entre la banda y su Islandia natal, la llegada de nuevo material de Sigur Rós iba a ser todo un acontecimiento más allá de las ansias de sus seguidores habituales. El primer single del disco, “Gobbledigook” se convertía en el tema más festivo de la banda (y no sólo por la explosión de cuerpos nudistas en el vídeo promocional). En apenas unos segundos, una percusión y unos sonoros coros rompían con el sonido al que estábamos acostumbrados. Los ecos experimentales de nuevas bandas como Animal Collective o MGMT se hacían eco en unos nuevos Sigur Rós más terrenales que nunca. En tres minutos cercenaban las atmósferas ruidistas de “Svefn-g-englar” o la perfección esóterica de “Vaka”. La canonización del tema llegaría días después de su lanzamiento en el buenrollista festival que realizaron en Reykjavík en el que Björk les acompañó aporreando felizmente un tambor. Pero el disco no es solamente “Gobbledibook”, realmente es ese tema el que menos casa con los diez restantes. El resto del disco es una vuelta al sonido Sigur Rós de “Takk” ¿Un error? No del todo. La etérea voz de Jonsi suena a la perfección en temas minimalistas como “Fljótavik” o en odas felices a lo “Hoppípolla” en “ Inní mér syngur vitleysingur”, pero se pierde en las explosiones finales de los temas de “Ára bátur” o “Festival”, que rozan el shoegazing para perderse en un ejercicio demasiado grandilocuente. Otra novedad en este “Með suð í eyrum við spilum endalaust” ha sido la inclusión de Flood en las labores de producción, mente tras éxitos como “Songs of Faith and Devotion” de Depeche Mode, “The Downward Spiral” de NIN, “Mellon Collie and the Infinite Sadness” de Smashing Pumpkins o el infravalorado “Zooropa” de U2. ¿Una concesión comercial? Parece extraño hablar de comercialidad teniendo en cuenta la filosofía musical (por no decir vital) que este grupo profesa ante su público. Ya que si de algo no podemos atacar a Sigur Rós es de ser un producto musical, sino de ser uno de las pocas formaciones que muestran en sus obras el amor que sienten hacia la música.

7,5

Vídeo: Sigur Rós – Gobbledigook