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Austin City Limits Music Festival 2013, Día 1: Casi perfecto

POTQ Magazine Publicado el 22 de Octubre de 2013 por

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Al llegar a Austin en estos días se notaba de inmediato que la ciudad estaba vestida de fiesta, lista para celebrar un festival, que en este caso correspondía al Austin City Limits Music Festival 2013. Era fácil distinguir en el aeropuerto a las personas del ámbito artístico que llegaban: algunos portaban guitarras, otros llevaban equipo fotográfico en las mochilas y varios vestían camisetas de sus bandas favoritas. Incluso, lo primero que preguntaban en la oficina de arriendo de autos era “¿vienes a ACL?”. Como diciendo que en ese lugar el próposito era uno solo: celebrar la música en vivo.


Fotos y texto por Marco Denzer

Al llegar a Austin en estos días se notaba de inmediato que la ciudad estaba vestida de fiesta, lista para celebrar un festival, que en este caso correspondía al Austin City Limits Music Festival 2013. Era fácil distinguir en el aeropuerto a las personas del ámbito artístico que llegaban: algunos portaban guitarras, otros llevaban equipo fotográfico en las mochilas y varios vestían camisetas de sus bandas favoritas. Incluso, lo primero que preguntaban en la oficina de arriendo de autos era “¿vienes a ACL?”. Como diciendo que en ese lugar el próposito era uno solo: celebrar la música en vivo.

El entusiamos y orgullo de los texanos no era para menos: este año, C3 Presents (la misma compañía que organiza Lollapalooza y el Orion Music + More, entre varios otros eventos) dio un enorme paso al presentar este evento durante dos fines de semana consecutivos. Ochos escenarios se erigieron en el Zilker Park para recibir a más de 130 bandas en vivo entre el 4 y el 6 de octubre, y luego hacer lo propio entre el viernes 11 y el domingo 13 (sin saber que el clima arruinaría los planes de esa última jornada).

El jueves 3 ya estaba todo preparado. Los detalles de seguridad y un visible contingente policial, un enorme estacionamiento para bicicletas, los camiones generadores de voltaje, el lounge de prensa, los puestos de comida, primeros auxilios y mucho más. Nada se le escapaba a la organización: todo estaba previsto para proveer una gran experiencia comenzando a la mañana siguiente, a las 11:00 hrs., con mucho sol, calor y humedad.

LA PRIMERA JORNADA

Entrando al parque se escuchaba, a la distancia, el infeccioso western swing de Asleep at the Wheel. En simultáneo, FIDLAR (acrónimo para “Fuck it dog, life’s a risk”) se presentaba en el Bud Light Stage con Zac Carper (voz y guitarra) a la cabeza, acompañado por Brandon Schwartzel (bajo) y los hermanos Elvis y Max Kuehn (guitarra y batería, respectivamente). Música garage con onda skater y sonido y letras netamente punk, sin pretensiones ni disculpas. Energía pura y entrega total, con un notable momento en que se cortó la corriente en el escenario, entre el cuarto y el quinto tema, y el silencio fue callado por el agitado público que estalló en gritos y aplausos. En una breve conversación con POTQ Magazine, su frontman expresó que el cuarteto está muy interesado en tocar en nuestro país: “tienen muy buena onda los chilenos, les gusta divertirse”. Con dos EPs y un primer disco editado este año, es un grupo muy recomendable.

Jimmy Eat World subió al Samsung Galaxy Stage a eso de las 14:30 hrs., cuando el sol y la humedad no daban tregua. Sin embargo, los fans de la banda no flaquearon, bailando y gritando. En la multitud ya se veían coloridas bandas y las pancartas características de estos encuentros. Pese a la alta temperatura, la banda no decepcionó.

Luego, en el Austin Ventures Stage (escenario situado en una formación rocosa al centro del recinto), fue la presentación de Jake Bugg. El joven británico fue uno de los más sorprendentes artistas de la jornada: pese a su 19 años de edad, su madurez para presentarse frente al público es excelente, así como sus letras, su tono de voz y su desempeño en la guitarra. Viéndolo es fácil entender los paralelos con Bob Dylan y Noel Gallagher, así como por qué el produtor Rick Rubin ha estado trabajando con él en su próximo elepé.

De vuelta en el Samsung Galaxy Stage era el turno de Arctic Monkeys, quienes llegaban para presentar su quinto disco, “AM”. La temperatura bajo y el sol tiñó de dorado el escenario, muy apto para los de Sheffield. Su set incluyó varios temas nuevos, llenos de cautivantes rasgueos y ritmos, mientras la elegante pinta británica a lo greaser y los meneos de cadera de Alex Turner recordaban a un joven Elvis Presley, y junto a sus compañeros inyectaron una fuerte dosis de adrenalina a los presentes.

La influencia británica fue sucedida por el sonido netamente californiando de Queens of the Stone Age en el Bud Light Stage. Un escenario mediano, íntimo y bien situado, preparado con las luces y pantallas necesarias para la puesta en escena de los comandados por Josh Homme. Y no decepcionaron: marcados por el impecable compás de John Theodore (batería), dieron vida a temas de su más reciente placa, “…Like Clockwork”, y del resto de su catálogo en un show de una hora. Esta banda tiene su misión clara: tocar a su manera y conectar con sus seguidores para pasarlo bien. Y fueron muy bien recibidos. La buena onda rockera era palpable.

A eso de las 20:00 hrs. ya costaba moverse. La multitud se dividía y congregaba para los dos headliners británicos de la noche: Depeche Mode en el AMD Stage y Muse en el Samsung Galaxy Stage. El trío de Devon comenzó puntual, media hora después, de inmediato recibieron el cariño con efusivos gritos y aplausos. Matthew Bellamy partió tocando guitarra con la energía que lo identifica, pero algo no andaba bien. Faltaba potencia y, efectivamente, segundos después el frontman detuvo todo, le pasó su instrumento al técnico y dejó el escenario para volver, cerveza en mano, a dirigirse al público: “Bueno, obviamente quemamos la amplificación y tendremos que esperar a que la reparen”, dijo con muy buen humor. No hubo reclamos: sólo ruidosa aprobación.

Diez minutos después, con un rápido ir y venir de personas, el baterista Dominic Howard fue al micrófono para contar que reventaron el primer generador y, después de reemplazarlo, notaron que el repuesto no tenía diesel. Ya corregida la situación, estaban listos y ahora sí, el sonido del grupo se oyó a la perfección: fuerte, pesado y exacto. Fue una excelente presentación, como si nada hubiese pasado. Describir su set en vivo como espectacular es poco, pero además ellos lo pasan muy bien. Sonreían entre ellos y transmitían esa felicidad por intermedio de su música.

Bellamy, Howard y Christopher Wolstenholme (bajo) fueron precisos en la ejecución, y las visuales de las enormes pantallas que tenían de fono eran increíbles. Todo estaba coordinado. Lo que Muse ofreció al cierre de la primera noche del Austin City Limits Music Festival no fue un mero espectáculo ensayado, sino una entrega musical que incluyó muchos temas de “The 2nd Law” (2012) y varios de sus discos previos. Lo dieron todo, con energía, pasión y diversión, y terminaron a eso de las 23:00 hrs., comprometidos para volver al fin de semana siguiente… pero sin fallas técnicas para la próxima vez.

Mira nuestras fotos del primer día del Austin City Limits Music Festival en este enlace.

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