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Esquemas Juveniles: una historia oral

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Se abre una ventana de Skype y se ve a Javiera Mena sentada frente al computador, con sol fuerte entrando por la ventana. Está en Madrid, en un día con una máxima de 38 grados en pleno julio. “Me pillaste programando canciones de ese disco, que no tocaba hace tiempo. Por ejemplo ‘Cuando Hablamos’. Voy a tocarlas casi todas, pero no como en el Esquemas, aunque no sean versiones tan diferentes, tengo que re programarlas igual”, explica.

En medio de su gira por el verano español, está preparando la lista de canciones que compondrán el concierto del 4 de septiembre en el Teatro Caupolicán, publicitado como los diez años de carrera de la compositora. ¿Son realmente diez años? Para varios, son más.

David Ponce: “Recuerdo primero cómo era el circuito específico de los grupos de la generación de Javiera Mena: autogestionado, sin marcas ni auspicios, de tocatas armadas a pulso en bares, fuentes de soda o casas viejas, con mal sonido y para un público muy chico todavía, y donde coincidían músicos que hacían cosas muy contrastantes y estimulantes, rock de garaje, postrock, música electrónica, electropop, ruido y cosas más impredecibles como Tobías Alcayota o más sorprendentes como Fredi Michel, entre muchas otras”.

“También recuerdo el contraste con el negocio del entretenimiento generalizado para la época en Chile, o sea con lo que era exitoso o famoso en ese tiempo: ya llevaba cuatro años de explotación y consumo masivo la fórmula de los reality-shows en la TV, desde “Protagonistas de la fama” y todos sus derivados posteriores, hasta “Rojo – Fama contrafama”, que era otra variante de lo mismo aunque lo vendieran bajo la forma de un show de talentos o algo como eso, y todo parasitado por la exitosa industria de la farándula paralela”.

“Y más en general, en Chile todavía no eran temas de conversación colectivos, los movimientos sociales, los indignados, la educación de calidad, Patagonia sin represas, no más AFP ni otros asuntos similares, por lo tanto el movimiento de los estudiantes secundarios de ese mismo 2006 era algo de lo que no había mucho registro poco menos que desde los años ’80. Ver marchas y estudiantes de colegio tomándose liceos y saliendo a la calle era la reaparición masiva inesperada y emocionante de algo que parecía perdido, una nueva oleada de gente movilizada en un Chile que llevaba dieciséis años de transición con concertación”.

“La prensa de espectáculos, en general, no estaba al tanto de lo que estaba pasando en la música acá, se dedicaba básicamente a la gente de la televisión y a conciertos internacionales. Sí se podía leer sobre músicos independientes en sitios específicos como Super45 primero que todos y luego en Suena, Paniko, Disorder, 192.cl o POTQ, entre otros. En la radio no sonaba música independiente chilena salvo en programas puntuales de las emisoras universitarias”.

Walter Roblero (Congelador, Las Mairinas): “En una tocata en el Teatro Novedades, en el año 2000, en la que estaba Familea Miranda y tocaba Congelador y otros más, estaba yo apoyado en un poste del teatro y llega la Javiera. Era una niña prácticamente, estaba saliendo del colegio, estaba en su último año, creo. Se me acerca y nos ponemos a conversar y me empieza a decir que tenía un proyecto, que quería mostrarme su música. A mí lo que más me llamó la atención fue que la Javiera siempre fue súper segura, con cualquier convicción y personalidad. Ella me dijo que me quería mostrar sus canciones y yo sin conocer nada, le dije “oye, ya, me tinca”. Debe haber sido algo que ella transmitía, no sé. Y después nos juntamos en la casa del Arturo Figueroa, la invitamos a que nos mostrara su música, llegó con la guitarra y el Arturo tenía un porta estudio y la grabó. Y varias de esas canciones quedaron como un demo que andaba moviéndose en Soulseek, con pura guitarra”.

“Estas canciones no eran simples en términos de los acordes. Ella tenía un nivel de complejidad a la hora de hacerlas, no le gustaban las cosas tan simplificadas. Hacía acordes raros, los inventaba y eran canciones que uno podía pensar que no estaban terminadas, pero eran esbozos bien interesantes. Tenían poquita letra… uno podía intuir que ahí había mucho potencial y mucha genialidad, finalmente. Luego empezamos a tocar, nos juntábamos en su casa, con guitarra y bajo, y un tarro de pintura y pedazos de batería, el formato era como un folk medio desarmado. Yo creo que en esa etapa estuvimos como un año y medio o dos años tocando, nos presentamos harto, después ella empezó a integrar a más músicos, porque empezó a estudiar composición. Salió del colegio y entró a estudiar a Pro Jazz. Tomó la mejor decisión, que era meterse a estudiar, cuando músicos de ese estilo no lo hacían aún”.

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Documental Al Unísono

“Oye, te hago un disco”

Ese demo que se encontraba en Soulseek del que habla Roblero se transformó eventualmente en Primeras Composiciones, el segundo disco en el que Pablo Muñoz (Gargales, De Janeiros) ejerció como productor e ingeniero sonido, cuando estaba en segundo año de universidad.

Pablo Muñoz: “Mi primera pega fue hacer un disco de Mota, una banda que tenía el Luis Felipe Saavedra con el Rodrigo Rammsy, el José Junemann y el Richi, que vive en Canadá ahora. Yo tenia unas máquinas que me había traído de afuera y me puse a hacer de ingeniero en sonido. Estaba estudiando y fue mi primer enfrentamiento a algo más profesional. El Richi me dijo muchas veces ‘oye hueón, existe esta mina que se llama Javiera Mena, es súper talentosa y tiene sus canciones en Soulseek, baja el demo, es la raja’. Y creo que no lo pesqué las primeras veces, pero un día fue súper insistente y lo hice”.

‘Oye hueón, estai bajando mis temas’, le dijo Javiera, por una ventanita del programa.

Pablo Muñoz: “Entonces escuché ‘La Risa Lenta’, una maqueta. Cuando la escuché quedé paloyo. Esa fue la sensación. De escuchar algo totalmente original, brillante y magistral. Su música tenía Stereolab, Violeta Parra, Bacharach, O’Hagan y O’Rourke, pero a la vez sin sonar como ninguno de ellos. Algo fundacional. Una lectura perfecta pero a la vez precaria. La emoción que tuve en ese momento la he sentido pocas veces en la vida y sobre todo a esa edad fue bien trascendental para mí. Y yo le dije ‘oye, te hago un disco’”.

“Al principio de ese proceso me pasa el primero de Kings of Convenience y me dice ‘oye, quiero sonar así’. El demo que ella ya tenía no sonaba así, era más cacharriento y ella buscaba algo más pulcro. Yo tenía mis máquinas, estuvimos trabajando como un año y medio con un porta estudio digital, se empezó a dilatar el proyecto y yo me conseguí un estudio más profesional para trabajar con ella, que era compañero mío en la universidad, el Carlos Colussi. Ahí se grabó lo que después se transformó en el Primeras Composiciones”.

“Como era recién el segundo disco en el que participaba, la hueá tiene todas las pifias de principiante. Se mete el click en los audífonos, habían guitarras desafinadas e instrumentos destemplados… nadie sabía muy bien cómo hacer un disco, si esa es la verdad, era todo muy estamos aprendiendo. Ahí grabó el Arturo Figueroa, el Walter, hasta yo grabé algunas baterías, la Mena varios bajos, voces, teclados y guitarras”.

En ese tiempo, de forma paralela, Javiera Mena y Francisca Villela llevaban adelante Prissa (ex Tele Visa), proyecto en donde Muñoz hacía el sonido en vivo y también grababa.

Francisca Villela: “Nunca había relacionado en que era al mismo tiempo… creo que en el trabajo con Prissa era bien distinto el proceso ya que ahí componíamos entre las dos, y en su proyecto propio lo hacía sola en su casa, en privado.Con sus creaciones ella era súper abierta, siempre estaba mostrando las cosas nuevas que estaba haciendo, avances de melodías y letras, como que hacía parte a los amigos. Mucho antes de que saliera el disco todos nos sabíamos las canciones, también habían muchos referentes, siempre estaba mostrando música que rescataba o descubría y creo que las canciones del Esquemas Juveniles tienen mucho que ver con esas cosas que a ella le fascinaban”.

Pablo Muñoz: “Después ella se fue a trabajar con Gabriel Vigliensoni y después con Heyne y abandonó este disco que llevábamos tabajando. Fue triste que dejara tirado algo a lo que le había puesto tanto cariño, pero al tiempo también lo fui entendiendo. En ese momento yo no estaba a la altura de lo que ella necesitaba, no necesitaba a un hueón que estuviera estudiando o aprendiendo a hacer un disco, sino una hueá más profesional. En ese tiempo, explotó lo de tener computador en la casa e internet y la Javiera usaba un programa que se llama Orion y también Fruity Loops y yo siento que se fue desencantando un poco de la canción con guitarra y las canciones en las que estábamos trabajando se alejaban de las cosas nuevas que estaba haciendo y que seguramente quería plasmar en su primer disco”.

Javiera Mena: “Todo viene de esta relación con el computador, que es algo que he llevado súper estrecho en el tiempo y Esquemas Juveniles es un poco el encuentro con los software. En este caso, el Fruity Loops. ‘Al siguiente nivel’, ‘Cuando Hablamos’, ‘Casan’, ‘Como Siempre Soñé’, son todas canciones electrónicas, que no fueron armadas en el estudio. Todas son programadas en mi compu y no tienen gran producción además de la propia mezcla que hizo Cristián (Heyne). Creo que eran canciones que estaban casi salidas de mi computador. Hubo un trabajo previo que tiene que ver con mis amigos Arturo Saray y Raúl Durán, que tienen un grupo que se llama Quierostar y ellos fueron los que me pasaron los software y los sonidos. Estábamos muy metidos en la onda del electroclash, escuchando a la Miss Kittin y todo eso”.

Pablo Muñoz: “Se embaló mucho con lo electro pop, porque es una hueona súper vanguardista, que siempre anda uno o dos pasos más allá que el resto y que siempre está escuchando mucha música. Yo creo que ella se fue sintiendo mucho más cómoda componiendo en teclados y secuencias y ya no en un Casiotone o una guitarra. También porque probablemente podía plasmar sola y de mejor forma la vocación pop que siempre ha tenido”.

Diego Morales (Diegors, Fredi Michel): “Tener computadores en el hogar con softwares para hacer música e internet nos abrió la mente para crear. Sentíamos que no habían limitaciones. Fue una mini revolución”.

Hay dos letras en Esquemas Juveniles que no son escritas por Javiera Mena. Por una parte, ‘Yo No Te Pido La Luna’, originalmente ‘Non voglio mica la luna’, escrita por Enzo Malepasso, Luigi Albertelli y Zucchero Fornaciari y popularizada en español por Daniela Romo. La otra es ‘Como Siempre Soñé’, escrita por Sofía Oportot.

Javiera Mena: “Nosotras tuvimos una relación en esa época. Yo la admiraba mucho como letrista por las cosas que había hecho con Francisca Villela, que eran muy amigas y tenían un proyecto y después yo hice Prissa con la Pancha, también estaba en QuieroStar y Lulú Jam. Yo estaba en la universidad estudiando, haciendo letras y por ejemplo ‘Cámara Lenta’ o ‘El Amanecer’ son trabajos para la u, que me pedían onda para taller de canciones. Tenía que entregar una y le dije oye Sofi, haz tú esta letra, porque la tenía que terminar para el otro día, era una tarea. Ella me ayudó a que me sacara buena nota y luego a hacer canciones”.

Walter Roblero: “Empezó a interesarse por la música electrónica, música más bailable y ahí empezó a seguir su camino sola. Le entraron ganas de tocar sola, hubo unos conciertos en los que tocaba con un cd player. Fue investigando otras formas de hacer música no dependiendo de tanta gente, porque en un momento, ese primer grupo llegamos hasta ser seis en el escenario y para lo que ella quería, para el ritmo que lo quería, le empezó a complicar ponerse de acuerdo con tanta gente, yo creo. Además, quería explorar una música distinta y se dio cuenta que trabajando en su casa, en el computador, podía avanzar mucho más. Y en paralelo, empieza a tocar con Tele Visa, que después se llamó Prissa. Yo creo que hizo lo más sabio y lo más acertado, empezar a probar con otras cosas, empezar a conocer a otra gente… el tiempo finalmente le dio toda la razón”.

Diego Morales: “Participé en un proceso donde varios amigos compartíamos bandas, gustos, referentes y nos retroalimentábamos e influenciábamos unos a otros. Queríamos mezclar pop con folklore, música electrónica y expertimentar. Después empecé a formar parte de su banda. Yo venía de haber hecho el disco El dub de los pobres (que había salido por el sello que tenía Cristián Heyne con Ottavio Berbakow). Entonces, de cierta forma, se dio natural que me pidieran mezclar ‘Perlas’. Después vino la música dance, el techno, el house. Colaboramos juntos en la versión house de ‘Hambre’ (La comida es lo primero, la moral viene después), el cover de la canción ‘Ausencia’ de Violeta Parra, las primeras programaciones del hit ‘Hasta la verdad’, del siguiente disco Mena y arreglos para versiones en vivo. Todas colaboraciones que me dejaron muy contento por que reflejan esa búsqueda y ese momento.

David Ponce: “El círculo que se movía alrededor de la música de Javiera Mena todavía era bien próximo, de otros músicos y de amigos de ella incluso. Era un círculo compartido con grupos de sonidos más o menos afines, por ejemplo en sus tocatas con Tele Visa, o incluso de grupos que en cuanto a la música no tenían nada que ver pero que organizaban conciertos juntos. La primera vez que la vi, en 2002, tocó con una banda de punk melódico post-emo como Gameover y con un trío de rock denso e instrumental sin concesiones como Griz. Variado”.

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fotolog.com/javimenargentina

Un pasaje en bus

Walter Roblero: “Y llegamos hasta el momento que empieza a hacer Esquemas Juveniles. Comienza más o menos cuando se separa de esta banda, que era otro formato. Empieza a hacer las canciones mucho más construidas y elaboradas, con más letra y arreglos, volcando todo lo que había aprendido en su formación musical académica”.

Pablo Muñoz: “Desde que la conocí hasta que saca el disco, ella se pone a estudiar composición y siento que eso también fue súper importante. Pasar de hacer algo intuitivo en la guitarra a de verdad saber lo que estaba haciendo. Para mí es la mejor compositora de canciones en Chile, desde Jorge González hasta ahora”.

Walter Roblero: “En la etapa en la que yo participo con ella es como la prehistoria de Javiera Mena. Y el proceso de hacer el Esquemas Juveniles fue como de tres o cuatro años y cuando ya estaba listo, lo había tocado en todos lados, la gente ya se sabía todas las canciones, se demoró en hacerlo y cuando sale ya tenía un lote de gente que la seguía y todos esos temas fueron volcados ahí”.

Francisca Villela: “Cuando salió el Esquemas Juveniles, yo justo me fui de Chile así que no viví todo lo que pasó después de eso. Lo que sí, hasta antes de que saliera había mucha expectación, ella ya venía irrumpiendo con algo totalmente nuevo en la escena independiente, ella ya era conocida con lo que ahora es Primeras Composiciones y por ahí su público “vivió” la transformación de su estilo. Se podía ver de dónde venía lo que sería el disco. De todas maneras, vino a llenar un espacio (que hoy en día ha modificado), no sabría decir cuál exactamente pero en ese entonces un espacio para un pop independiente, no mainstream, canciones pop hechas desde un lugar muy íntimo y propio que a la vez provocaban una inmediata identificación en sus oyentes. Creo además que con su propuesta despolarizó una escena independiente con una escena más ‘oficial’”.

Pablo Muñoz: “Todos los que conocíamos a la Javiera antes del Esquemas Juveniles estábamos esperándolo, porque sabíamos que la hueá venía la zorra. No fue una sorpresa, fue un momento importante para todos los que estábamos metidos de alguna manera en la música independiente en ese momento, era como la consagración de algo. Y es tan así, que yo creo que su carrera cambia de ahí en adelante, que es más parecida a lo que es ahora. Pasan muchas tocatas, Salas Master, SCDs, giras, mucho tiempo de ella presentando esto de Primeras Composiciones y sus primeros temas más electro, hasta que saca el disco… hay varios cambios de banda porque ella también siempre ha ido ajustando las formaciones de músicos de acuerdo a lo que ha querido hacer”.

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Esquemas Juveniles fue publicado en agosto del 2006 en Argentina, a través del sello Índice Virgen y luego, en noviembre en Chile a través de Quemasucabeza, con un concierto en Teatro Mori.

Sebastián Carreras (Entre Ríos, Índice Virgen): “Con Índice Virgen, cuando creé el sello a fines de los noventa, mi idea era encontrar un lugar donde el pop de autor tuviera un lugar de publicación sin importar el país del que viniese. De hecho, la primera edición internacional de índice fue Le Mans, un grupo de San Sebastián que incluso ya se había disuelto. Yo tuve en cuenta lo que era la realidad de Latinoamérica viendo el MTV latino, viendo lo que querían vender, un estilo mezclado con la música negra americana y con la música mexicana. La cosa es que para una persona como yo o muchas otras, no era eso. Imagínate que acá todos crecimos escuchando Soda Stereo, no era Control Machete lo que queríamos escuchar. En ese sentido, la primera vez que fuimos a tocar a Santiago y Javiera nos abrió el show yo ya tenía el sello. La vi tocar y le dije que cuando tuviera cosas grabadas me las pasara. Y construimos una relación. Antes de que saliera el disco ella iba a tocar a Buenos Aires e inmediatamente tuvo buena repercusión en un circuito under, pero era llamativa la empatía que generaba”.

Javiera Mena: “Bueno, yo iba mucho a Argentina en esa época, me enriquecí mucho de la música electrónica de allá, de las bandas, entonces, tenía muy buena relación con Sebastián Carreras. Y cuando vino a Chile Entre Ríos, yo le pasé unos demos del Esquemas que tenía y él me dijo ‘te quiero editar por Índice Virgen’ y me presentó a Alejandro Ros, que fue un gran amigo para toda la vida, con el que hacemos todos mis pósters y logos. Esa amistad con Alejandro surgió de ahí y todas mis carátulas también. Y él quiso editarme. Yo siempre estaba pensando en Argentina, porque me parecía un país que estaba mucho más avanzado, que ser dj era mucho más normal, que la cultura queer estaba a años luz de acá, entonces me llamaba mucho la atención un país tan cercano, que me podía comprar un pasaje en cuarenta lucas en bus y me iba para allá y como que me entregaba muchas cosas”.

Pablo Muñoz: “Entre Ríos era una banda importante y que ellos ofrecieran que el disco saliera por Índice Virgen, en ese tiempo en que Argentina era como Europa, era brígido. Al menos yo lo sentí como un tapaboca para todos aquellos que decían que porqué inflaban tanto a la Javiera si cantaba mal y no tenía ni disco. Antes de que sacara el Esquemas Juveniles, recuerdo haber ido a una gira a Buenos Aires con ella en bus y fue muy bacán sentir cómo se le estaba abriendo el camino. Cuando ella lanza el disco acá, para mí ya era una loca relevantísima. La Javiera ya salía en los diarios antes de sacar el disco, salía en la Paula y esas revistas masivas, eso de que ella lanzó el EJ y apareció no es así, la gente ya la cachaba”.

Walter Roblero: “Luego yo trabajé con ella desde Quemasucabeza, en la parte de comunicaciones, también hacía todos los planes de medios y acompañaba a los artistas cuando había lanzamientos. Me tocó trabajar con ella acompañándola a entrevistas, haciéndole su agenda, coordinándome con las productoras, acompañándola a fotos, y también preparando lo que fue el lanzamiento que fue en Teatro Mori. Para mí fue un agrado trabajar así con ella también. Me acuerdo especialmente de ese momento, porque una vez la acompañé a una sesión de fotos que era para una revista de esas que hacen esas hueás de hartos personajes del año en portada, bueno y conocimos a Felipe Camiroaga. Era El Halcón, po”.

David Ponce: “Luego del lanzamiento se hizo algo más conocida. Alberto Fuguet le dirigió un video, hubo un lanzamiento doble, incluso con show para la prensa, en el teatro Mori del barrio Bellavista, y me acuerdo de lo raro que fue haber escuchado en la radio por primera vez la canción ‘Sol de invierno’ y al mismo tiempo lo natural que era el hecho de que una canción así de pop llegara a la radio, y el sinsentido de que eso no hubiera pasado antes. Pero recuerdo que durante un buen tiempo Javiera Mena siguió actuando en tocatas y fiestas autoproducidas, fue un proceso bien paulatino que llegara a ser la cantante pop que es ahora”.

“Hay un cerdito que anda en el agua”

Gepe: “Siempre estuvimos cerca, teníamos contacto, nunca fuimos tan tan cercanos, pero había una cosa que nos unía y nos sigue pasando ahora, que es como un hueveo constante. En ese tiempo yo pololeaba con una amiga de ella entonces estábamos súper cerca y terminé grabando baterías y la voz en ‘Sol de invierno’. Mi batería no era para nada buena, mi pedal hacía un ruido que todavía se escucha, como que el pedal tiene un resorte que estaba medio malo y suena precioso igual”.

“Es una canción que marca una época, estamos los dos… es lo que pasa con el pop, eso de juntar sensaciones, bonita letra, bonita melodía, lindos arreglos, dos personas que son de una escena en particular, de un tiempo, significan algo, entonces, es una suma de significantes que hacen que la cuestión explote. Ahora se usan mucho las colaboraciones porque son efectivas, porque son sumatorias de energía y el pop se trata más que de melodía y música cruda, son sensaciones e imágenes. Mientras más le sumes es más potente, creo que lo extra musical de la canción es súper potente también. Me acuerdo que hay una parte que dice ‘hay un cerdito que anda en el agua’. Me acuerdo de esas bromas, nosotros entendíamos que decía eso”.

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Documental Al Unísono

Javiera Mena: “Retrocediendo en el tiempo, yo me acuerdo que cuando iba a hacer ‘Sol de Invierno’, yo la verdad no sabía a quién invitar para cantar la voz de hombre. Era una canción que yo había compuesto con ganas de que hubiera un diálogo femenino/masculino, como ‘Don’t you want me’ de Human League. Quería hacer ese ejercicio, a lo Pimpinela. Estaba entre varios candidatos y el timbre del Gepe siempre me ha gustado un montón, entonces le pedí a él. Pero no me imaginaba todo lo que iba a pasar después, que iban a hacer este documental y que nuestras carreras iban a ser un poco paralelas, cada uno en su ámbito, pero por tener la misma edad y por responder a esta ideología de ser independiente, de hacer la música que realmente nos gustaba, porque nos movía el corazón. Creo que ambos hemos plantado eso dentro de una escena independiente que era algo nuevo, porque los grupos que yo escuchaba en Chile cuando yo era adolescente, no eran independientes, como toda esa oleada EMI, cuando sacó a Panico, a Lucybell… esos eran mis grupos, entonces creo que la generación que vino después responde a esta cosa de que todos podíamos hacer música. Esta democratización, que no tenías que ser el elegido por el sello para que tu banda pudiera tocar”.

“Después se transformó en eso, pero para mí en el momento, era como oye hagamos un tema, éramos amigos, compartíamos gustos musicales. El Gepe era mi baterista, entonces nació por una amistad musical, una colaboración súper genuina y yo creo que eso se notó después, porque esa cosa genuina de amistad y de querernos, la gente lo nota. Se nota que es desinteresada”.

Pablo Muñoz: “Pa’l tiempo que saca Esquemas Juveniles arma su mejor banda de soporte. El Gepe en batería, el Michu en guitarra y teclados y el Diego Morales en bajo. Era una banda perfecta”.

Gepe: “A mí me encantaría que algún día tocáramos ‘Sol de invierno’ con la banda como suena en el disco. Me acuerdo que en un tiempo éramos la Javiera, yo, el Diego Morales y el Michu y esa fue una formación a la que le tengo mucho cariño y no sólo como músico, hasta como público”.

Al Siguiente Nivel

Javiera Mena: “A mí siempre me ha gustado hacer canciones políticas pero que tampoco sean de queja, sino optimistas, porque creo que el mundo es muy terrible y creo que la música es una buena manera de inyectar optimismo y de generar momentos y emociones que nos den paz y felicidad. No sé si de evasión, sino cultivar algo más ligero que el mundo real, pero no por ser ligero tiene que ser superficial y frívolo, sino que también es político eso”.

“Yo siempre fui muy fan de Stereolab, que sus canciones eran muy políticas y desde ese mismo rollo que te explicaba antes. Entonces, ‘Al Siguiente Nivel’ habla de construir, de inyección de energía y fuerza. De todos esos estados que a mí me gusta comunicar. Es una de mis canciones más políticas”.

“Todo el tiempo pensaba que, claro, nos tocó nacer en un país en el que no había absolutamente nada, en el que los espacios eran muy poquitos para hacer música y que era una cosa casi imposible tener ese espacio, que eran muy privilegiados los que estaban y creo que hasta el día de hoy esto es así, pero hay más espacios. Y claro, es una inyección de ganas de que hayan más cosas. No lo digo así directamente, pero sí es un mensaje de optimismo para una generación pre y post, que nos tocó un lugar bien complicado para hacer arte”.

David Ponce: “Creo que incluso en el circuito del que ella salió no había mucha más gente haciendo pop, ni acústico ni electrónico, salvo grupos electropop como Lulú! Jam, Juliarose, Pornogolossina o Kinder Porno. Y se puede considerar abrupto porque antes de eso sí había habido pop en Chile, todo el pop noventero que puede ir desde Nicole y Javiera & los Imposibles hasta Saiko e incluso Supernova, pero ni siquiera Supernova tiene algo que ver con Javiera Mena, incluso si son más próximas en el tiempo y si compartieron un productor como Cristián Heyne, porque las fuentes de todos esos grupos eran otras”.

“El primer disco adulto de Nicole fue producido por Claudio Quiñones con un sonido muy noventero y exitoso por lo demás; el primero de Javiera & los Imposibles fue producido por Álvaro Henríquez y más adelante el grupo grabó con Heyne; Saiko apareció en el ’99 con toda la escuela casi ochentera y new wave de que Iván Delgado, Coti Aboitiz y Luciano Rojas traían de La Ley, y Supernova fue una reacción chilena a Britney Spears, Nsync, Five y otros hits globales por el estilo: industria por definición. Propia de una era digital megaconectada, Javiera Mena salió desde el margen de todo eso, con fuentes propias y con más información que todos los anteriores juntos: Stereolab, Cat Power, Mazapán, Inti-Illimani, eurodance, Daniela Romo, todo eso era bien distinto del pop chileno previo. Sí hay dos antecedentes más cercanos: Rosario Mena, que grabó su primer disco en 1998 (Fe ciega). Y Lulú Jam!, que tienen mucho en común con Javiera Mena y Tele Visa y que grabaron por primera vez en 2003″.

siguiente nivel

Gepe: “Para los músicos ella es una referencia. Yo la sigo usando como tal y muchas veces, en ese tiempo se daban muchos palos de ciego, como ‘¿qué pasa si hago una canción así?’ ‘¿qué pasa conmigo?, si a mi me satisface o no, porque puede que nadie la escuche’. Y esa actitud creo que es súper importante para los músicos los primeros años, sentir la libertad, sobre todo ahora que ni hay sellos en Chile y nadie que te huevee, nadie te dice cómo hacer las cosas y esa libertad hay que administrarla de buena manera y ser libre un tiempo, absorber información y ver a tus compañeros. En ese sentido ella es super importante, en la libertad”.

“Yo siento que nadie ha hecho un disco como Esquemas Juveniles, ese tipo de artistas son súper importantes en Chile, sobre todo para todos los que no nacieron con el chip rock y siento que estos discos son un respiro, es bonito. Uno siempre como melómano y músico construye a partir de referencias y son muy importantes las que están más cerca de uno. Para mí la Javiera y Tobías Alcayota son referencias directas, como puntos de apoyarte y no sentirte tan solo y estoy seguro que eso también le sirve a artistas nuevos”.

David Ponce: “El sello armónico de Javiera Mena es el modo en que usa los acordes de séptima en la mayoría de las canciones, más allá de que sean rápidas o lentas, análogas o electrónicas. Son acordes que se escuchan en ‘Sol de invierno’, sobre todo en ‘Como siempre soñé’ (do mayor, la menor, mi menor, re menor) y en especial en los mismos acordes combinados de manera distinta en ‘Esquemas juveniles’ (sol mayor, mi menor, do mayor, la menor) y en ‘Está en tus manos’ (sol mayor, do mayor, la menor, mi menor). Puede parecer un detalle y/o un tecnicismo, pero ni lo uno ni lo otro, es pura emoción en realidad: es eso lo primero que hace ensoñadoras a estas canciones, incluso antes de prestar atención a las letras”.

“Lo mejor son también esas letras, siempre enigmáticas y tan lejos de cualquier cliché posible de las canciones pop. Y también la precisión de Javiera Mena en los sonidos que buscaba. Esquemas Juveniles es tecnopop en ‘Al siguiente nivel’ y ‘Como siempre soñé’, es pop ligero de piano en ‘Al unísono’, ‘Sol de invierno’, ‘Cámara lenta’, tiene una balada majestuosa como ‘Está en tus manos’, tiene algo del sonido más acústico de sus inicios en ‘Casan’ y en ‘Cuando hablamos’ tiene una base de reggaetón espontánea para otra de las mejores melodías del disco”.

Walter Roblero: “Yo creo que ella es súper importante, porque abrió varios caminos. De partida, ella para llegar hasta donde está no fue ninguna aparecida. Fue un camino bastante largo, las pasó por todas, desde la tocata más rata del mundo. Yo me acuerdo haberla visto en lugares muy pérdida. Una vez la vi en una salsoteca por San Pablo. Hizo todo el recorrido que tiene que hacer un artista, tocar en antros de lo más miserable y ahora está en grandes escenarios. Y yo creo que uno de los principales méritos también es que ella le devolvió la credibilidad al pop, ¿cachai? A la canción pop. Yo creo que venía muy a menos desde los años noventa el pop chileno y ella le dio una riqueza y lo otro, es que el haber abierto ese camino es súper notorio. Todos los que vienen después de ella, los que pueden ser comparables, siguieron el camino que ella abrió. O sea, cuánta gente ha tratado de imitarla o cuánta gente ha influenciado para bien. Pese a que no ha sido una artista especialmente prolífica, creo que ha sacado pocos discos para todo el tiempo que lleva, cada paso que da es súper importante y siento que tiene una concepción de la música súper clara y en sus discos eso se nota. Onda, ‘quiero esto’ y lo hace, sus discos están muy bien concebidos y marcan siempre un momento. Yo creo que lo va a seguir haciendo a futuro”.

Esquemas Juveniles no es el disco que más me gusta de los que ha hecho. Creo que Mena es muy superior, pero tiene esa rusticidad y algo entrañable, como suena… tiene unas bases medias chatarreras. Y tiene himnos. Está su declaración de principios, ‘Al Siguiente Nivel’ explica un poco la visión de ella. Ella sabía que había que abrir un espacio y es como que le dice a los músicos de su generación y a la gente que la sigue que está armando una senda, sin miedo, con coraje. Se atreve a hacer una canción generacional con toda la perso del mundo y eso también es un mensaje para la gente que está ahí tratando de hacer música también. Es que yo creo que por eso ella es comparable con Jorge González. Él hizo lo mismo en su primer disco. Yo creo que para llegar a hacer algo así tienes que ser un hueón muy claro, algo más sabe que uno”.

“Para mí fue muy importante formar parte de la historia de ella. Me sirvió especialmente para aprender a ser mejor músico. Porque además de la interacción que se daba con la banda, también la Javiera era súper clara en lo que quería y súper exigente. Te decía “quiero esto” y uno lo tenía que hacer. Siempre fue bien jefa y, al principio, como uno venía de otro mundo era cuático, pero después yo me entregué totalmente, y fue súper bueno. Yo de verdad siento que crecí tocando con ella, porque expandía las posibilidades de lo que uno podía hacer con esa exigencia. Como que es un orgullo para mí porque no solamente por lo que representa como artista o dentro de su generación, sino porque además aprendí mucho musicalmente y en otras cosas, la pasábamos muy bien, teníamos una relación de amistad muy en plan universitario. Nos juntábamos caleta, salíamos a hueviar, íbamos a fiestas, carreteábamos con sus amigos, conocí a su familia ¿cachai? era como una relación bien cercana durante esos años”.

David Ponce: “Creo que Esquemas Juveniles está ahí como el registro de un momento. Para mí al menos, como lo escuché en tiempo real, cuando apareció, remite a un tiempo y a un contexto: 2006, un Chile pre Piñera y pre Nueva Mayoría, donde ya era un gesto político, por ejemplo, grabar un disco casero y no ir a un casting en la tele, o bien, otro ejemplo, armar una tocata entre gente que ni siquiera tocaba cosas parecidas pero tenía la noción de compartir un circuito común, en vez de comprar la ideología de salvarse solo y reventar en lo posible al otro, auspiciada por el reality que estaban dando en horario prime, a la misma hora en que uno estaba en una tocata”.

“Este disco tiene todo esos rasgos llenos de significado: que fuera un disco independiente en un país sin medios enterados que informaran sobre esa música. Que fuera música pop cinco años antes de que Chile fuera oficialmente decretado paraíso del pop desde España. Que fuera una solista cuando lo que abundaba todavía eran los grupos. Que fuera una mujer, en la mejor tradición de género naturalizada por el rock independiente desde Moe Tucker hasta Kim Gordon o desde Cat Power hasta Peaches. Que fuera una mujer capaz además de producir y componer en vez de sólo cantar y dejar el resto del trabajo al productor. Que fuera lúcida para definir Esquemas Juveniles en un verso del propio disco como “Tantas canciones buenas”. Que tuviera historia: que el piano al final de ‘Está en tus manos’ pareciera citar al piano de Carole King al final de ‘It’s too late’, que en ‘Cuando hablamos’ se conectara al mismo tiempo con los Erasure de dieciocho años antes en ‘A little respect’ (1988) y con el Daddy Yankee de recién nueve años después en ‘Vaivén’ (2015), y que trazara una línea directa del mejor tecnopop chileno desde Corazones (1990) además de señalar la futura influencia que ese disco de Los Prisioneros iba a tener sobre el pop chileno. Que fuera clarividente: ‘Casan’, una de las canciones más inadvertidas del disco, se trata de ser fan de alguien que canta en la radio. Ahí está la historia anticipada de todos los fans que tiene Javiera Mena ahora, diez años después de ese disco adelantado y premonitorio”.

Gepe: “Creo que nadie ha hecho un disco ni parecido, tiene canciones preciosas. ‘Cuando hablamos’ me parece que si uno la toca en guitarra es super simple, pero los arreglos muy complejos y bellos. La música de la Javiera tiene una matemática muy admirable, que poca gente la tiene y ni siquiera los más virtuosos, porque hay un sentimiento super visceral en cuanto a melodía y letra. Ahí está lo brillante que es la Javiera. Hay algo que creo que nos pasa a los dos que es parecido. Como que en la cabeza tenemos algo claro, pero en la manera de expresarlo hay una torpeza que quizás le dio carácter a lo que ella hizo también. Como algo medio asperguer ja, ja, ja, no sé bien cómo describirlo. Es como una dificultad de comunicación, pero te comunicas por otros lados. Entonces, la manera de construir las canciones de la Javiera es mucho de su cerebro lo que está ahí. Es bonito conocerla a ella con su onda y después ver sus canciones, escucharlas. Y yo siento que es parecido. Y sobre todo cuando habla en entrevistas, como que no imposta ningún personaje, eso es bacán. Hasta ahora no se ha hecho un disco así y no se ha superado. Y va a ser una referencia eterna”.

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