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Músicos acosadores: ¿se terminó el silencio?

Javiera Tapia Publicado el 18 de Abril de 2016 por

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Desde el mediodía del sábado se comenzó a difundir un video en el que una mujer argentina de 22 años, llamada Mailén, acusaba a José Miguel del Popolo -vocalista de La Ola Que Quería Ser Chau– de abuso sexual y violaciones reiteradas. La joven a través de un testimonio muy explícito y crudo relató lo que le sucedió la madrugada del 10 de abril, incluyendo la denuncia que realizó en la comisaría 29 de Villa Crespo. Trámites legales que permitieron que el acusado no pueda acercarse a ella y la apertura de una causa por violencia familiar ante el Juzgado Civil N° 56, a cargo del juez Miguel Güiraldes.

“Yo esto lo quiero difundir porque creo que el trabajo mental que él hace con las chicas con las que él está quizás hace que no se den cuenta que están siendo abusadas, que están siendo víctimas de él, como yo no me daba cuenta hasta que pasó esto. De hecho, yo no me di cuenta que siempre fui víctima de abuso hasta que hablé con psicólogos y dejaron en evidencia que toda mi relación con él fue con abusos. Hay otras víctimas, y algunas están declarando a partir de que yo hablé con ellas. Hay menores de edad, muchas, y necesito que hablen, que cuenten lo que está pasando”, explica Mailén en el video.

Más tarde, apareció un segundo corte, donde Rocío -ex novia del músico y ex integrante de proyectos como Los Migues o La Ola- aseguró que también fue obligada a mantener relaciones sexuales, acosada, perseguida cuando exigía terminar la relación y, además, declaró que Migue mantenía entre sus pertenencias archivos de pornografía infantil.

El día sábado al mediodía, a mi correo electrónico llegó un comunicado enviado por Fede de Los Rusos Hijos de Puta. Luego, le escribí para precisar algunas cosas. “Mira, personalmente me involucré porque Los Rusos Hijos de Puta compartían una fecha con La Ola y la corista de la banda le contó a Los Rusos todo lo que estaba pasando y que se había ido de la banda. Ahí decidimos hacer y grabar los dos videos que se vieron. Estuve presente en la edición del video y me comprometí con las chicas a difundirlo en la prensa, por que yo trabajo de eso”.

“El domingo cuando me desperté tenía mensajes de los dos, ya que los dos eran mis amigos. Cuando veo, él me ponía que estaba preocupado, que Mailén se había ido de la casa sin avisarle con sus llaves, que averigüe dónde estaba ella, y al mismo tiempo leía los mensajes de Mailén diciéndome que la llame, que le había pasado algo grave. Cuando llamo me dice que está en el Hospital Pirovano, que vaya y le lleve ropa, y que ahí me contaba todo”, le contó a Silencio Giuliana Borello, corista de La Ola desde 2015. “Yo le pregunté a él, ‘¿no te acordás de nada?’. Y me dice, ‘sí, vinimos a casa, garchamos, ‘jugamos a la violencia’, y después le agarró un ataque de nervios, nos dormimos y se fue, no sé’”. “De ahí no volví a hablarle a él, automáticamente le creí a mi amiga, y en ese momento dejé la banda, obviamente”, agregó.

Por otra parte, Fradi Dos Campos, bajista de La Ola también dejó el grupo y declaró a través de su cuenta de Facebook: “colectivamente, tenemos la horrible suerte de vivir en una cultura del orto que tanto de maneras explícitas como implícitas genera la posibilidad de que hechos horribles como este sucedan; manifestaciones visibles y otras más difíciles de ver. La violencia ya está instalada a partir de pensar que podés controlar a las personas y decirles qué mierda hacer o no hacer, contra su voluntad y puede llegar a manifestaciones demasiado extremas. Mi voluntad acá es elegir y tomar partido, tratar de ayudar borrando cada huella de ese machismo, que se filtra por todos lados.

Lo que sufrió Mailén es muy fuerte y no podemos hacer la vista gorda frente a esto, compartamos y no dejemos que se propague esta forma de violencia tan desagradable, ataquémosla tanto en sus manifestaciones más concretas como más veladas, que nos caiga la ficha y se concientice sobre la mierda que implica y a los extremos que llega: como individuos, como personas que queremos que se abandonen estos patrones asquerosos y deshumanizantes, para que nadie tenga que sufrir a causa de esto. Con Giuliana ya no tocamos más en La Ola que Quería Ser Chau, tanto por la gravedad de la situación como por la irrelevancia e indiferencia dada a la misma dentro de la banda”.

Pero algo más sucedió. Aquella tarde de sábado, El Otro Yo, una de las bandas que compartía fecha con Los Rusos y La Ola el 16 de abril pasado, comunicó a través de su cuenta oficial el repudio hacia la violencia recibida por Mailén y Rocío. Fue cuestión de minutos para que usuarios de la plataforma comenzaran a cuestionar a Cristian Aldana por supuestos abusos sexuales a menores de edad y recordándole además estos testimonios, uno publicado en octubre del 2015 y otro el 21 de septiembre.

Llama bastante la atención el resurgimiento de las acusaciones a Aldana, sobre todo porque es algo que incluso desde este lado de la cordillera venimos escuchando hace años. Incluso recuerdo haber visto antes este último que se publicó en septiembre. Vi también cómo nadie hizo mucho caso, en cambio ahora, sucede lo contrario. Es más, mujeres se han atrevido a contar situaciones de abuso con su nombre y apellido en los comentarios de diferentes páginas en las que se está discutiendo este tema.

[Actualización] Otras declaraciones que han reflotado son las de Ciro Pertusi de Attaque 77 en la revista Inrockuptibles, hace 19 años en una entrevista hecha por Pablo Krantz:

“(…) hay una canción tuya, Páginas pegadas, que habla de querer cogerse a una nena.
Esa canción tiene dos aspectos. Por un lado, hace referencia a la invasión sexual en la televisión, y por el otro dice que a tipos como yo les gustan las nenitas: me hago cargo, no tengo drama. Cuando me drogué dije que me drogaba, cuando no me drogué dije que no lo hacia. Uno no tiene por qué andar alardeando con esas cosas.

Aunque quizá si alardeo en éste aspecto. Me hago cargo de mi gusto y de mi vicio. Me da un poco de bronca tener que andar cuidándome: te pueden meter en cana. Pero me di cuenta de que
las chicas no tienen drama. No me junto con una chica y la fuerzo: cuando veo una que me gusta por la calle, la sigo con la bicicleta, le digo “¿Qué tal, cómo estás?”, me pongo a charlar. Si me da bola, bien, si se asusta, me voy a la mierda porque yo también me asusto. Me pasó en el subte: una nenita preciosa -con una mochilita- me miraba y me sonreía. De repente termina el recorrido, me bajo, me paro al lado de ella y ella empieza a correr, porque yo era dos veces más alto. Agarré y me metí dentro del subte para irme de vuelta a la otra estación. He vivido buenos amores platónicos con chicas de siete años, cosas muy lindas, de vernos y tener deseos el uno del otro. Pero hay gente a la que no le podés hablar de esto. Les pinta la típica historia de “Porque mi hija…” ¡Si yo también tengo una hermana de quince años, y también fue una nena! ¡Pero todo bien! Hay muchas cosas que nadie ve… Es posible una relación entre un hombre grande y una nenita. Pasa que se creen que uno es un degenerado, piensan: “Este hijo de puta lo que quiere es agarrar y sentarse a la nena encima”. Yo no me engancho en esa, excepto si está todo claro y la nena viene y quiere hacerlo. Si lo quiere hacer y me vuelve loco con eso, lo va a lograr.

¿A los siete años?
No creo que a los siete años me molesten mucho, pero a los catorce me ha pasado. Chicas que me persiguieron, que me enfermaron la cabem. No les di bola porque a mi antes no me despertaban nada. Sin embargo, un día empecé a darme cuenta de que eran relindas, de que la pose infantil que tienen es buenísima. Porque está bien que las minas sean pelotudas a esa edad, pero que sean pelotudas a los veinticinco ya no se puede entender”.

Hoy con Pergolini en Vorterix Rock, el músico comentó estas acusaciones sin esclarecer nada. Sólo dijo que estas cosas sucedían porque él era conocido y que el periodista cambió sus palabras.

¿Por qué ahora el público se alarma y no antes? Estamos viviendo tiempos en los que a un creciente público le resultan indignantes los abusos sexuales por parte de músicos, de sus ídolos, cuando si revisamos la historia del rock nos encontramos con historias para llenar capítulos completos al respecto. Hay diferentes motivos, pero me gustaría quedarme con uno fundamental. Lo que algunos hombres de grupos privilegiados insisten en llamar moralina de las redes sociales, generación hipersensible o la aburridísima corrección política, es lo que en realidad se ha visto como no aceptar ningún tipo de violencia -ya sea física o discursiva- frente a grupos históricamente abusados.

Es por esto que molesta ‘Hey Hey Hey’ de Los Tres. Por eso también molestó Briceño. Por eso molestan declaraciones como la de Walas -vocalista de Massacre- que hizo este fin de semana después de que se supiera el caso de Migue de La Ola . “La piba esta del video dice que la violó dos veces, ¿que hizo en el medio? ¿se fumó un pucho esperando que volviera?”. Después se disculpó. Y el silencio frente a este tipo de hechos tiene más culpables que sólo los músicos y su entorno más próximo. La prensa musical también es culpable, siendo parte de una red que prefiere callar, siendo parte de una escena que sigue discriminando también a las mujeres. Por eso molesta esta decisión comercial -y editoral- de una revista. Por eso molesta esta sección de Radio Futuro.

En el siguiente video una periodista pregunta “¿alguna vez violaste a una mujer?”, relatando un momento de acoso que ella sufrió y en el que su entrevistado es el protagonista. Ella se ríe, él se ríe, la gente se ríe. Y se transmite por televisión. ¿Eso sucedería en el 2016? No estoy tan segura.

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