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Ranking Inverso: el mejor disco de… Arctic Monkeys

Alex Miranda Publicado el 30 de Marzo de 2019 por

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Arctic Monkeys llega este domingo a la nueva edición de Lollapalooza Chile y en POTQ nos pusimos la misión suicida de rankear todos sus discos del peor al mejor. Ejercicio que ya hicimos antes con Low, Spiritualized y Death Cab For Cutie (y que también puedes leer, aunque no vengan actualmente a Chile).

Si son de los que vienen simplemente a ver los puestos y en qué posición quedó cada disco para después discutir, te ahorro tiempo: el que fue elegido el peor disco es el último y el mejor es el segundo. Así, con las respuestas listas antes de que la pregunta se haga, podemos saltarnos la discusión de los puestos y hablar de por qué estos discos están en el orden en el que están, mientras nos preparamos para el show de los monos el próximo domingo 31 de marzo.


Tranquility Base Hotel & Casino (2018)

Con todo lo que se puede amar un buen disco con un concepto claro y fuerte detrás, Tranquility Base Hotel + Casino -el primer álbum de los Arctic Monkeys que entregaba precisamente eso- terminó perdido en su propio concepto.

La sorpresa que marcó el nuevo sonido del disco con el tiempo se fue apagando a medida que se fue digiriendo, pero también el tiempo reveló que las cuidadas temáticas Sci-Fi y los sonidos lounge que el disco le intenta vender al auditor terminan por desmoronarse si se le quita el piso de contexto que el mismo Alex Turner les dio con sus letras. La banda saca adelante la tarea titánica de entregar un trabajo digno ante un salto que, si bien parece que eventualmente llegaría, quizás se saltaron unos cuantos pasos en el proceso.

Las bandas deberían siempre cambiar, el problema de este disco no es ese. Es la pérdida de calidad en ese cambio el que molesta. Por que si bien las letras son algo diferentes, por momentos diciendo cosas bastante más interesantes que otros discos de la banda, al final, lo mejor y más interesante que deja el disco es una faceta extraña de crooner calvo de Turner.

Por que sí, el problema de TBH+C es confiar demasiado en sus letras, y dejar que la música pierda mucho. Tiene sentido, es el primer disco de la banda que busca llegar a los mismos resultados con herramientas distintas a sus cinco predecesores. Se agradece el intento (de hecho hay partes realmente buenas, como el puente en la canción que da título al disco), pero con varias composiciones en el disco que no pueden defenderse por sí solas, se hace difícil no pensar en que sería preferible estar escuchando la excelente música de Los Sims cuando estás comprando muebles.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: ‘She Looks Like Fun’.


Humbug (2009)

Nueve años antes de TBH+C los monos ya habían realizado la primera gran apuesta de sus carreras: Humbug. Un disco que en lo personal es mi favorito, pero que palidece ante la imagen que se arma al compararlo con los otros discos, y en especial, por la falta de entusiasmo que despierta en los fans y la banda misma.

El álbum tiene una historia de grabación conocida que se puede resumir en tres pasos: Uno, salir de la zona de confort; dos, trabajar con Josh Homme en U.S.A. y tres, entregar canciones que apuntaban a un lugar nuevo y excitante. El resultado es una mezcla de distorsiones con pinceladas de las viejas canciones de Turner y lo aprendido en temas anteriores más atmosféricos, como ‘505’. Es el principio de un camino extraño, que de todas las cosas en las que prometía que terminaría, finalizó en el disco de consagración de los Monkeys: AM.

A pesar de eso, el periodo literalmente chascón de la banda y sus ritmos más lentos y pesados, es la menos querida tanto por fans como por la banda a pesar de sus dos grandes golpes al comenzar el tracklist: ‘My Propeller’ y ‘Crying Lightning’.  El otro gran single de este álbum fue ‘Cornerstone’. Un tema que en esencia es muy cliché, pero que por lo mismo es tan bueno y querido, demostrando la habilidad del grupo de seguir escribiendo buenas baladas y aceptando en el camino que el cliché es famoso por algo. Que sí ese cliché es bien trabajado, puede salvar vidas.

A los que aún no le pillan el gusto, se recomienda ampliamente escuchar el disco de nuevo, pero después de su paso por el Lollapalooza Chile, porque probablemente toquen muy poco -o derechamente nada- de este disco.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: ‘Secret Door’; ‘The Jeweller’s Hands’; ‘Pretty Visitors’.

Bonus: El cover a ‘Red Right Hand’ grabado en las mismas sesiones pero no incluido en el disco.


AM (2013)

El disco definitivo de la banda no es ni de cerca lo mejor que pueden hacer, pero pucha que fue exitoso. Con una inusual mirada hacia el R&B y los ritmos de hip hop, los Arctic Monkeys salieron victoriosos por primera vez ante el público en uno de sus regulares y autoimpuestos desafíos que terminan redefiniendo su sonido. La diferencia entre THB+C, que intentó un cambio parecido, AM logra combinar muy bien el ritmo que naturalmente muestran los integrantes de la banda con la idea que hay detrás.

Pero AM no siempre fue así. En un momento los singles que habían aparecido hacían pensar que de los dos estilos que mezclaba su disco anterior: Suck It and See. Parecía que tomarían ese lado más rockero que presentaban temas como ‘Library Pictures’ o ‘Brick by Brick’. El primero de esos singles fue’ You and I’, con el capo de capos Richard Hawley (lanzado el 23 de enero del 2012), para luego lanzar en poco más de un mes ‘R U Mine’ (27 de febrero del 2012). De esas dos, solo la última entraría al disco, casi que como saludo a la bandera de ese camino rockero que quedó como una historia más de “qué hubiera pasado”. ‘You and I’ terminó como lado B de ‘Black Treacle’, el último single de Suck It See, y con eso, se terminó de sellar el cambio.

Aún así, y con todas las quejas de que se farrearon grandes baterías de Matt Helders por emular beats (queja bastante idiota, si me lo preguntan) AM termina entregando grandes momentos, aunque los melomanitos lo nieguen.

El disco llegó con un sonido que de nuevo les valió ser catalogados como los salvadores del rock, pero que en realidad debió ser tomado como lo contrario: el primer alejamiento de los Monkeys de las guitarras. Fuera de eso, cumple con las dos típicas baladas que la banda se autoimpone por disco -a excepción del último por obvias razones- y los ganchos de costumbre. Lo novedoso llega por los ritmos y las segundas voces, que ya venían siendo trabajadas, pero nunca con tanta energía.

El gran punto negro de AM es el cambio en la actitud de la banda, que trató de presentarse más ruda, más rockera, más americana. Lo que le valió que muchos fans se alejaran de su trabajo más que por los temas, por el gel en el pelo de Turner, las chaquetas estereotipadas de cuero y un acento de Turner tan falso como cuando dicen que el último disco de la banda es bueno.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: casi todo en el álbum fue single pero igual escuchen ‘I Want It All’ y el conocido plagio a Saturno llamado ‘Knee Socks’.

Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006)

“Don’t believe the hype”. Así, sin mucho más, es que harta gente conoció a los Arctic Monkeys, con la cara teenager de Turner, cuando no cachábamos que Helders era tan bueno para la batería, cuando seguían teniendo de bajista a Andy Nicholson. Cuando no sabíamos el largo camino que le esperaba a la banda y los cambios inesperados que llegaban a nuestros gustos musicales.Quizás el problema fue que nunca vimos la real advertencia de Turner ante el hype, en ese momento preciso, cuando eran más reales. Ellos tampoco se hicieron caso, pero dejaron este gran disco para retratar ese momento de sus vidas.

Con temazos que se marcaron a fuego en la memoria de los indies y acomplejados que aún se aferraban a la idea de que un género musical sin guitarra es un mal género musical, ‘Whatever People…’ consagró en tiempo récord a la banda, y es que su urgencia al tocar las canciones y las letras del día a día cambiaron el panorama del incipiente indie de ese tiempo.

Este disco salió el mismo año que Show Your Bones, First Impressions of Earth, Sam’s Town, tiempos de Black Holes and Revelations y The Greatest. En ese contexto, la actitud es lo que paga, y Arctic Monkeys lo capitaliza bien, con un disco muy coherente, quizás demasiado, para ser su primer disco. Si no fuera por unas cuantas canciones que están demás (coincidentemente las menos conocidas), el disco sería perfecto para una banda que recién estaba comenzando. Si hasta temas no singles se hicieron de algo de fama (véase ‘Mardy Bum’ o el a esta altura himno: ‘A Certain Romance’).

La mayoría de los fans antiguos siguen viendo en este disco la epítome de Arctic Monkeys, si bien eso es debatible, no se puede dejar pasar que por algo llegaron a cantar ‘I Bet You Look Good on the Dance Floor’ en el comienzo de las olimpiadas de Londres 2012, tan solo seis años después del lanzamiento del disco. De que marcó un hito, lo marcó. Porque la primera vez que se ve al baterista al medio de los edificios en el video ‘The View From The Afternoon’ no se olvida por algo.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: De aquí en adelante deberías darle la oportunidad a los discos enteros, pero si te da paja, podrías escuchar ‘Still Take You Home’; ‘From Ritz to the Rubble’ y ‘Dancing Shoes’ -que sí, no fue single-.

Suck It And See (2011)

Elección discutible. Pero por favor, simplemente escuchen cuando entra el bajo en ‘She’s Thunderstorms’.

Donde muchos ven el primer traspié importante de la banda, en realidad hay que ver una de las fotografías más claras de Arctic Monkeys. Contiene algunos de los temas más inspirados, demostrando su poder para las baladas y para los temas con más distorsión, herencia de sus discos anteriores.

El cambio que se había dado con su anterior disco, Humbug, ahora se traducía en algo que nadie esperaba: más canciones sutiles, letras de amor (tanto veladas como muy directas) y lo más importante, unas ganas insospechadas de contar historias. En una presentación para la televisión del primer mundo, Turner luce una polera de Leonard Cohen (lo que terminaría desembocando en un cover de su otra banda, The Last Shadow Puppets), un signo que representa que las canciones que antes ya contaban historias, ahora buscan llenar de detalle los contextos. Como si Turner hubiera estado guardando esa polera para el momento en que su carrera se alineara con la prenda y con Cohen.

Suck it and See es el culpable de que Humbug y AM estén tan abajo en el ranking. Humbug pudo ser el comienzo de un camino mucho más rockero, tal como AM pudo ser la consagración y evolución natural de una banda con ya años historia. Pero no es el comienzo o el final de algo lo que llama la atención, si no que el camino. Suck it and See es el que tiene los juegos de palabra más ingeniosos, las baladas más tristes y hasta canciones afinadas en ‘Drop D’ para sonar más pesadas. Es, básicamente, un grandes éxitos de Arctic Monkeys hasta el momento, solo que toma muy poco en cuenta el primer disco.

Al final, este álbum es el que marca todo y que sienta el precedente. El fin de los primeros Arctic Monkeys y el nacimiento de los segundos (los actuales). Justo después del lanzamiento, Turner terminó su relación con Alexa Chung (Julio de 2011, un mes después de que saliera el disco), y como buen macho herido cambió su forma de ser, el chiquillo de pelo despeinado que robaba corazones terminó de crecer y se empezó a peinar con gel, sacar músculos y usar chaquetas de cuero. De hecho, para Lollapalooza Chile 2012 -la primera vez que estuvieron en suelo chileno- Turner llegó con ese look, justamente en la gira de promoción de este disco. Y a pesar de que era 2012, pudimos escuchar en vivo ‘R U Mine’ un año antes de que saliera en AM.

¿Lo malo? Pierde fuerza hacia el final, pero eso también es algo muy coherente con la narrativa del disco, que con cada canción que pasa te cuestiona más directamente sobre el amor. Además, ya terminando vuelve a agarrar vuelo con ‘Suck It and See’ y su increíble canción de cierre ‘That’s Where You’re Wrong’ .Tampoco olvidar que es es el disco con ‘The Hellcat Spangled Shalalala’ y con eso cierro mi defensa. No más preguntas su señoría.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: ‘All My Own Stunts’; ‘Reckless Serenade’; ‘That’s Where You’re Wrong’.

Bonus: Ojo que en este disco los videos son muy importantes, tanto en cuestión estética como en una historia de amor que sigue una narrativa a lo largo de los clips. Si hasta un lado B del disco terminó con video propio.

Favourite Worst Nightmare (2007)

Simplemente, es el disco que logra entregar de mejor manera un trabajo redondo y que tenga sentido en sí mismo. Es el disco que logra hacer lo que todos los demás discos de Arctic Monkeys no pueden hacer. A ver, déjenme explicarlo.

Cada disco de la banda busca lograr algo, y realmente, todas esas metas que se pusieron, ya habían sido visitadas por ellos con este disco. Solo que nunca se dieron cuenta y siguieron buscando. El único disco con el que se puede comparar y uno se da cuenta que no superó su propia idea, fue su debut. Pero eso lo compensan con canciones mucho más trabajadas y efectivas.

La urgencia de su debut se ve más calmada en pos de darle a las canciones la energía justa que necesitan para entregar su mensaje. Aprenden a controlar los caballos de fuerza de ser un grupo de cabros chicos sin nada que decir -igual que todos los demás cabros chicos, dicho sea de paso-, y lo condensan en canciones más redondas y, por sobre todo, más oscuras.

Por otro lado, las ideas detrás de Suck it And See y AM era la de mezclar riffs potentes con su indie rock de factura inglesa y su característica energía que podía hasta llegar a ser bailable si ellos querían, pero todo eso tiene su comienzo en temas como ‘Dancing Shoes’, que tomaron y depuraron a tal punto que quedaron temazos como ‘This House is a Circus’, ‘Balaclava’ y ‘Old Yellow Bricks’. La digievolucion natural de sus primeras canciones y que terminó, al igual que ‘Digimon’, en algo que nadie se esperaba en sus últimas temporadas. Si hasta los himnos como ‘A Certain Romance’ ahora se transformaron en mutaciones más pesimistas y con un cierto sentido de humillación como lo son ‘Do Me a Favour’ o la ya clásica ‘505’.

También le ganan al concepto de THB+C, ya que si bien Favourite Worst Nightmare no es un disco conceptual como lo es su último trabajo, sí es un disco que te lleva en un viaje y no te suelta hasta el final. A diferencia de cualquier otro disco de Arctic Monkeys. Con cada tema que pasa, el disco se hace más oscuro y hasta toma tintes cinematográficos que ni hasta sus últimos videos -como ‘Five out of Five’- han podido lograr.

En cuanto a propuesta estética, su último trabajo es más pulido y poderoso, pero le falta algo que FWN tiene de sobra: salir desde el estómago, no con la necesidad de tener las suficientes canciones para rellenar un disco, si no que hasta se comenzaron a dar el lujo de dejar temas muy buenos fuera de los discos en pos de un concepto y progresión de canciones más redondo. Temas como la recordada ‘Leave Before the Lights Come On’ o ‘Temptation Greets You Like Your Naughty Friend’ (una suerte de tema proto AM que además es un feat con Dizzee Rascal), quedan fuera en pos de armar una narrativa más o menos coherente para la cabeza y la oreja del oyente.

Por último, no tendrá más experimentación que Humbug -que vendría siendo la gran gracia de ese disco-, pero si entrega canciones que superan en calidad a lo logrado con la experimentación del disco del 2009.

Y si a todos esos puntos le sumamos que realmente tenía unos singles que fueron tan efectivos que hicieron que nadie en el año 2007 pudiera quedarse ajeno a la banda, queda como resultado un disco que hasta el día de hoy gusta, que parece envejecer muy lentamente, casi sin problemas, y que encontró a los monos en su mejor momento compositivo -tanto de letras como de música-.

Dale una oportunidad a los que no fueron single con: todo lo que no sea single. También podrías repetir los singles.

Bonus: todos los lados B de los singles.

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