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Nacho Vegas (o el arte de cuestionarlo todo)

Nacho Vegas (o el arte de cuestionarlo todo)

Canción de autor, en versión sucia y corrosiva. Como un Nick Cave en español, como un Leonard Cohen ibérico. Así es la música de Nacho Vegas, que llega a nuestras disquerías este lunes 12, por primera vez en más de una década de carrera. Y aquí, con sus propias palabras, te contamos un poco de este compositor de excepción.

Es una oportunidad única, y bastante curiosa, también. Una suerte de conferencia telefónica entre Chile y España, nada serio, cero formalidades. Al otro lado de la línea, una leyenda de la música en su madre patria. Un tipo aplaudido y respetado por prensa y fans a partes iguales, tanto allá como en Latinoamérica. Ahora, al fin, su obra comienza a llegar a esta franja de tierra, donde sólo un puñado de personas conoce su nombre.

De aquí en adelante, las razones por las que eso debe cambiar.

La Necesidad

Todo comienza en los años noventa, en España. Una escena estancada en que la renovación, y el relevo generacional, eran necesarios. “La música que había tenido éxito la década anterior estaba agonizando, en un punto de, digamos, depravación comercial. Eso motivó que se crearan un montón de sellos independientes, de medios… y bueno, fueron surgiendo grupos.”

En dos de ellos participó Nacho Vegas. Primero vino Eliminator Jr., y luego Manta Ray, en 1994. Ambas agrupaciones dieron que hablar en su tierra, y él afirma que lo ayudaron mucho a introducirse en el circuito: “Fueron los primeros años en que empecé a relacionarme con gente, a hacer ruido, a tocar, a intercambiar disco, a salir de mi ciudad. Un momento iniciático muy emocionante.”

Pero ya en el año ’97, el destino solista lo llamó sin tregua. La música, su pasión, pasó a ser una necesidad expresiva. Una que el necesitaba obedecer, por más de una razón. “Yo estaba en Manta Ray, un grupo de rock en inglés; y a mí siempre me ha apetecido hacer letras en castellano, darle importancia a los textos. En esos años empecé a componer en solitario, y de repente se volvió un ansia permanente”. La señal inequívoca de que lo mejor era valerse por sí mismo: hacer canciones era algo que ya se había impuesto, sin siquiera él quererlo.

La Productividad

Los siguientes doce años su carrera ha sido un vendaval productivo. Discos, EPs, singles, colaboraciones. Más de 15 CDs, superando ampliamente a otros artistas con una trayectoria similar. Para el ibérico, esto tiene directa relación con la industria musical. “Marca pautas que parece que hay que seguir: sacar un álbum cada dos años, tener unos cuantos singles comerciales –ya no singles, solamente: jingles, tienen que ser-, no darle ninguna importancia a los EPs. Las caras b son canciones de deshecho, prácticamente.”

Reglas a las que él reniega abiertamente, y eso se nota mirando su discografía: tiene la misma cantidad de discos que de EPs. “Es un formato que me gusta, le tengo cariño. Para mí son los hermanos pequeños de los LPs que hago, no sólo porque duran menos, sino porque también tienen otro tipo de pulso, de ritmo, de tempo. Es distinto entrar a un estudio a grabar un material de 40 o 50 minutos, a uno de 15 o 18 minutos. Lo enfrentas de manera distinta. En el fondo, busco darle importancia al disco, como algo con un valor en sí mismo, y creo que la gente lo aprecia.”

No hay mejor ejemplo de esto que El Género Bobo, su último trabajo. Un EP que acaba de lanzar hace menos de una semana, “un disco hermano de mi álbum anterior, El Manifiesto Desastre (2008). Contiene algunas canciones de esas sesiones, y este agosto fui al estudio a grabar más. Hay una canción a la que le acabamos de hacer un videoclip, Las Inmensas Preguntas”. Con éste, ya lleva cinco producciones… sólo en los últimos 3 años.

La Motivación

Las letras de sus temas son cosa seria. No porque sean serias, sino porque no son para ser oídas a la ligera. Aquí hay contenido, sustancia y contradicción. Sí, tal cual. Su autor lo explica: “Creo que lo que me motiva a hacer canciones es una sensación de desorden alrededor, de que las cosas no cuadran. La realidad falla, no es como debiera. Eso produce un poco de extrañeza.”

Confusión es el concepto clave desde el que nacen sus versos. Lo que él mismo denomina “una especie de locura circundante, que, en mi caso, intento canalizar o constatar de alguna manera, con las canciones. Desde luego, no son ninguna solución… pero creo que sí se convierten en algo necesario para sobrevivir.”

Esa locura circundante le ha valido comparaciones varias, y todas de altísimo nivel. Se dice que es lo más cercano que tiene la música en español a un Nick Cave, un Nick Drake, un Leonard Cohen o un Bob Dylan. Todos nombres que le son referentes, “grandes hombres de la canción, que creo que a todos los que hacemos canciones nos han inspirado, y hemos aprendido de ellos.”

Pero también hay referentes en castellano, y no duda en mencionar a un par. “Contemporáneos míos, Fernando Alfaro, por ejemplo. Hay también un cantautor vasco increíble, Mikel Laboa, que murió el año pasado. Tiene una trayectoria desde los sesenta hasta ahora, impresionante, pero tampoco es muy conocido por cuestiones políticas y lingüísticas. Cantaba en euskera (la lengua madre del País Vasco), y por eso nunca tuvo mucha difusión.”

La Independencia

Desde sus inicios como solista, Nacho Vegas ha estado siempre al alero de un mismo sello, Limbo Starr. Uno pequeño e independiente. Ahora llega a Chile, también, al alero de un sello pequeño, Infanta Terrible. A primera vista parece coincidencia, pero para él es algo perfectamente natural. Son las ventajas de tener años en el circuito: entender los ciclos de la industria.

“Yo crecí en una escena que tuvo una necesidad, tal como estaba la música en España. Surgieron grupos, y fue natural que se crearan nuevos sellos que les dieran cabida, sobre todo a aquellos que no les interesaban a las multinacionales. Todo un mercado independiente, alternativo al mainstream. Hoy, la industria está en crisis, el negocio se les ha ido a pique. Las grandes corporaciones trataron muy mal a los artistas, sólo buscaban productos que rentabilizaran en el corto plazo.”

Por todo eso, los sellos pequeños son una brisa de aire fresco para quienes necesitan algo más. Ya sea a uno u otro lado del Atlántico. “Tratan con cariño a sus músicos, y ésa es la parte bonita de la industria, ¿no? La que no busca convertir tus temas simplemente en entretenimiento rentable. La interacción, hablar de tus discos con gente con las mismas inquietudes y pasiones que tú, pues… es importante, claro que sí.”

Las Colaboraciones

Muy pocos conocen a Nacho Vegas en nuestro país. Y de ellos, la gran mayoría supo de él gracias a sus trabajos en colaboración con Christina Rosenvinge (la voz de Christina y los Subterráneos) y con Enrique Bunbury (la voz de Héroes del Silencio). Dos producciones de las que este hiperkinético cantautor guarda muy buenos recuerdos.

“La verdad, fue una época entre mi álbum Desaparezca Aquí (2005) y este último, El Manifiesto Desastre. Quise esperar unos años entre uno y otro, pero sin dejar de hacer música. Y me encontré con estas oportunidades de conocer gente e intercambiar ideas. En este caso, Enrique, alguien de una escena y una generación diferente a la mía, pero con quien compartía una manera de entender la música, lo que es hacer canciones. Fue algo único, aprendimos mutuamente, y estoy muy contento con el disco que hicimos (El Tiempo De Las Cerezas, 2006).”

El 2007 vino la colaboración con Christina, Verano Fatal. “Es diferente a lo que hice con Enrique, es muy breve. Yo la admiraba hacía mucho, y nos ofrecieron hacer unos conciertos juntos en España. Ensayando surgieron canciones, escribimos y decidimos armar algo. Por eso es pequeño, siete tracks de cinco minutos. Pero escribir mano a mano con ella, como hicimos en algunos textos, para mí fue todo un honor. Soy muy fan, me encanta su último disco (Tu Labio Superior).”

La (falta de) Definición

Canciones Inexplicables es el compilado doble con el que llega a nuestras disquerías. Siete años de música resumidos en 23 canciones, que su autor describe someramente. “Es un disco que refleja un tramo del camino que he hecho hasta llegar a este punto. ¿Qué refleja? Pues, una búsqueda, desde las primeras hasta las últimas. Creo que se puede apreciar –o al menos, eso espero- una especie de voz propia, alguien que intenta lanzar una mirada única hacia el mundo. Y cuestionarlo todo. Y bueno, pues ahí seguimos.”

Cuestionarlo todo es una característica por la que muchos dicen que es una especie de cantautor maldito. Algo que, para él, no tiene mucho sentido. “Al final, se trata de consideraciones un poco externas a lo que es la música, realmente. Porque la visión que doy en mis canciones, es cierto, destila un cierto pesimismo, pero al final siempre tienen una especie de rayo de esperanza. Intentan decir algo positivo. Yo creo. Por lo menos, la música al final nos hace, nos lleva a sentirnos vivos, ¿no? Y eso es algo que creo que es más propio de un bendito que de un maldito."

Bendito o maldito, ante una última pregunta, no sabe cómo definirse. Ni a él ni a su música. “El título del recopilatorio es Canciones Inexplicables, y hace referencia a eso: tratar de expresar cosas muy difíciles de explicar, de verbalizar de manera lógica, con las palabras. Soy alguien que hace y escribe canciones, tratando de ser muy honesto y, no sé, de testimoniar un poco… pues, lo que decía: este caos que me rodea. Pero creo que esa explicación sería un poco absurda para cualquiera. Lo mejor es que quien quiera saber quien soy, pues que busque, hoy en día que es tan fácil escuchar música, teniendo Internet a mano. Que trate de oír alguna canción mía. Ella le contará mucho más de lo que yo pueda decir.”


Canciones Inexplicables sale a la venta este lunes, 12 de octubre. Disponible en disquerías y a través de www.infantaterrible.com. Precio de referencia: $9.000

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