Música
Durante los últimos años, el pop y algunos géneros musicales tradicionales, e incluso pasados de moda, parecen estar siendo reivindicados con frescura e inquietud dentro de las corrientes indie y la electrónica. El caso de Inglaterra es especialmente particular: el dubstep, uno de los estilos gestados en la isla de manera underground en los clubes nocturnos, ha sido sobreexplotado en su versatilidad por DJs y productores buscando la última fórmula maestra para dar en el clavo de la vanguardia. Es así como el wooble bass y los beats característicos del dubstep purista de mediados del 2000 se han encontrado, de manera pretenciosa, con el techno, el ambient y hasta con la oscuridad gótica en artistas cómo Scuba, Burial, Shackleton y Balam Acab.
Desde hace cerca de dos años que no sabíamos nada de My Morning Jacket. Los norteamericanos habían lanzado “Evil Urges” el 2008, recibiendo loas por parte de la crítica y el público. Por ende, el lanzamiento de una nueva obra es imán inmediato para las expectativas, que de a poco comienzan a ser apaciguadas.
El debut homónimo de Caravana tiene todo lo necesario para ser especial. Es el regreso luego de tres años del cantante y guitarrista Rodrigo Santis (líder del grupo Congelador), y también la oportunidad de escuchar una banda formada por la flor y nata del circuito independiente. Durante varios pasajes, Gepe actúa como baterista y comparte créditos en coros con Fernando Milagros, mientras Pedropiedra toca el bajo. Además, están Felicia Morales en cello y Gretchen Schadebrodt en piano, cuyas menciones arrojan claros indicios sobre la identidad del disco.