Diego Peralta dio por terminado el ciclo de su último álbum, el recomendable “Nadar”, pero ya prepara dos lanzamientos para este año. El primero es una banda sonora y el segundo, la continuación natural de su discografía. Desde la Quinta Región, el cantautor porteño adelanta qué pasos seguirá durante esta temporada y cómo serán sus próximos trabajos.

Fuera de los resultados como la buena crítica, las tocatas y los viajes, ¿cuál es tu balance artístico de “Nadar”?

Es un disco que tuvo bastante éxito. Me enseñó muchas cosas, el hecho de liberarme y hacer lo que realmente creía en ese momento, que involucró enormes intenciones. El balance es bueno, en un momento dejé que la música ocurriera sin necesariamente tener las cosas claras todo el tiempo. Me entregué a la individualidad que necesitaba. Además, toqué en todos lados (La Serena, Talca, Concepción, Temuco, Valdivia, Osorno, Chiloé)

¿Antes eras más controlador?

“De lo humano sin corazón” fue un disco programado, tenía el esquema armado, lo que no quiere decir que sea bueno. “Nadar” fue naturalidad, lo real y lo irreal. El disco se inmortaliza, no muere, uno es el encargado de congelar ese momento y hacerlo eterno. Yo estoy en una búsqueda permanente, no trato de dirigirme hacia ningún lugar. Soy anti formación. La música esta ahí, sucede de la manera en que se escucha y de acuerdo a las cualidades de cada uno.

¿Qué harás este 2011?

Este año publicaré dos discos de forma física. El primero en marzo, la musicalización de una película de Valparaíso, protagonizada por Tomas Verdejo (de la serie “Los 80″). El disco incluye una gran cantidad de piezas instrumentales y otras en formato canción. Es lo que siempre quise hacer, vendrá a terminar un ciclo y a cubrir mis necesidades cinematográficas. El segundo continuará el trayecto de ”Nadar”. Tomé algunos riesgos y es bastante diferente a lo que he estado haciendo, desde todos los ángulos. Tiene experimentos con la electrónica dura, aunque hay cosas parecidas a lo que hice antes, con pasajes más lentos también. Me gusta la idea de tomar desafíos, de estar en situaciones inexploradas; produce liberación, todo funciona de la manera mas honesta.

Háblanos sobre la película, para adentrarnos en ella.

Se llama ”Mejor No Fumes”, es un largometraje que se estrenará a principios de marzo y postulará a varios festivales nacionales y extranjeros de cine. El director es Daniel Peralta, mi hermano, que ha trabajado en clips para mí y Javier Barría. Llevamos trabajando harto en la película, esta bien avanzada. Básicamente trata acerca de la búsqueda interior de una persona, a partir de un quiebre sentimental, y los elementos que hay que ceder para no quedar solo. Habla de viajes y encuentros… de perderse y luego encontrarse. El soundtrack será lanzado en formato físico, en una edición limitada súper bonita, que estará a la venta en todos mis conciertos al igual que los otros discos.

¿Del otro álbum qué nos puedes contar?

He estado trabajando en él desde el término de la gira en regiones del año pasado, está bastante avanzado. Se verá desplazado un par de meses debido a lo de ”Mejor No Fumes”, para que ambos lanzamientos no estén juntos, pero pienso tenerlo en circulación en mayo. Y está distinto, va por otro camino, funciona desde un lugar desconocido (que ahora, después de recorrerlo, es conocido), donde la exploración ocupó el espacio mas importante. Lo que puedo adelantar es que será muy parecido a “Amor Amarillo” de Gustavo Cerati y a “Colores Santos” de Cerati con Daniel Melero. Desde la elaboración de mi segundo disco que tengo esa idea. Me encanta melero, sus textos y personalidad, básicamente la relación que hago es acerca de la sonoridad y el color que va a tomar el disco. Contendrá figuras propias, para no caer siempre en lo mismo. Mi política es que cada álbum tenga elementos radicales que lo hagan cada vez más distinto a su antecesor.

¿Y qué relación tienes con Cerati? Puede parecer oportunista tributarlo en este momento, cuando tantos lo hacen. ¿Eres su fan?

Siempre. Creo que el punto máximo de creatividad que tuvo fue a principios de los noventa. Mas que los discos y las canciones, me llaman la atención los cambios que sufrió, las reinvenciones. Soy súper fan de todo su material, en realidad.

Javier Barría, antes de editar “Introducción a la Geometría”, también hablaba sobre Cerati y Melero. “Corazones” de Los Prisioneros es un manual de estilo para Javiera Mena y Gepe. ¿Por qué crees que algunos cantautores de esta generación pasan de la guitarra a flirtear con el pop más electrónico?

Creo que el paso se da porque uno no puede quedarse en un mismo lugar siempre. Las personas siempre están en movimiento, escuchando distintos tipos de cosas, viviendo otras. La inercia es estacionaria. En mi caso creo que nunca hubo sólo guitarra, siempre existieron otras propiedades en los discos, aunque en vivo sí la utilicé mucho. Ahora estoy tocando mas piano y guitarra eléctrica, aproximándome a lo que será lo nuevo, que no es tan electrónico tampoco. Mi escuela es la guitarra eléctrica. Desde ahí empieza la base. Hay elementos distintos, la búsqueda del sonido. El formato canción, sin duda, es lo que ocupará el resto de mis días.

“De lo humano sin corazón” tenía referencias musicales y “Nadar”, cinematográficas. ¿De qué se nutrirán tus letras ahora?

De lo mismo, la música y el cine, que son mis principales alimentos. En el sentido de mis textos, me parece que ahora son mucho más luminosos, y más vitales y coloridos que “Nadar”, y hay melodías que se digieren con facilidad, como en “De lo humano sin corazón”. Aparte, será más romántico que los anteriores.

¿Cómo te ves ahora que la generación MySpace comienza, lentamente, a tomar las riendas del pop chileno?

Han sido años en que se han logrado hacer miles de cosas interesantes, en que me logré ubicar en un lugar bien importante dentro de la escena independiente, donde ya no soy un recién llegado. La aparición de MySpace y de otros soportes para la difusión derivaron en un recambio único. Me sigo viendo desde una plataforma autónoma, en donde hago las cosas que me gustan, sin filtros. Mi música es tal cual como yo la imagino.