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Maratón The Smashing Pumpkins: MACHINA/The Machines of God (Virgin, 2000)

Publicado el 15 de Noviembre de 2010 por

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La frase “Proto cyber metal” suena como una definición de estilo que bien podría creerse obra de algún subclasificador de la actualidad. Pero no. Son las palabras con las que el propio Billy Corgan explicó el sonido de “MACHINA/The Machines of God”, el principio del último capítulo de The Smashing Pumpkins y el intento por crear un punto de consenso entre las guitarras y los sintetizadores de sus dos elepés anteriores.


La frase “Proto cyber metal” suena como una definición de estilo que bien podría creerse obra de algún subclasificador de la actualidad. Pero no. Son las palabras con las que el propio Billy Corgan explicó el sonido de “MACHINA/The Machines of God”, el principio del último capítulo de The Smashing Pumpkins y el intento por crear un punto de consenso entre las guitarras y los sintetizadores de sus dos elepés anteriores.

El mismo proceso de creación y preparación de este trabajo es una síntesis -un tanto amarga- del estado de las cosas en aquel momento. Comenzó en 1998, a sólo meses del lanzamiento de “Adore”, como un disco conceptual con plenas intenciones de ser teatralizado sobre el escenario. La idea de una sátira de la agrupación a sí misma, sobreactuando sus personalidades/personajes en escena -las mismas que público y prensa ya casi habían transformado en caricatura- era una terapia perfecta. Y con el regreso de un recuperado Jimmy Chamberlain, todo parecía ir de acuerdo al plan.

Pero los buenos augurios no pasaron de los cinco meses. D’arcy Wretzky renunció a las Calabazas en abril del ’99, y todo el concepto cuidadosamente ideado se fue a la basura (¿de qué hubiera servido continuar con él, si la ironía perdía inmediata efectividad sin uno de los miembros fundadores?). La ambición original ya no tenía sentido, y “MACHINA” pasó a ser un conjunto de composiciones sobre relaciones y fines, de las que sólo un puñado sobrevivió el cambio de timón que vino tras la partida de la bajista (siendo ‘Glass and the Ghost Children’ la única que se mantuvo 100% fiel a su intención original).

Los sinsabores hicieron que este álbum terminara siendo una sombra de lo que podría haber sido. El producto, según Corgan, de “una banda rota, sin mucho entusiasmo por un proyecto ya comenzado”. Una definición que va de la mano con el resultado final, que intenta unir dos puntos y se queda corto en ambos extremos. Lejos de ser una obra inmortal (cómo más de alguno de los que le antecedieron), éste es un disco que, si se le compara con sus predecesores, tambalea de forma inevitable. Sus más de setenta minutos de duración nada pueden hacer al respecto.

Una pena, pues aquí hay muy buenas ideas, de las cuales unas cuantas lograron llegar a puerto. La corrosión de ‘The Everlasting Gaze’ y ‘Heavy Metal Machine’ suena como una continuación rockera, pero natural de quienes antes compusieron ‘Bullet with Butterfly Wings’. La dulzura de ‘Stand Inside Your Love’ y la hermosa tristeza de ‘Try, Try, Try’ (ésta última con un videoclip absolutamente memorable) son dos lecturas distintas -e igualmente honestas- de la búsqueda de esperanza y la negación a dar algo por muerto. “Try to hold on”, dicen sus propios versos. Bendita ironía.

“MACHINA”, el quinto disco de los Smashing Pumpkins, salió a las calles el 29 de Febrero del año 2000. Tres meses después, su pálido líder ya había anunciado que el cuarteto estaba desahuciado. Un ambiente cada vez más enrarecido, quizás estimulado por las bajas ventas y por la reacción a este nuevo trabajo (en las propias palabras del frontman, éste fue un álbum que aislaba y alejaba oyentes). En un mundo en que otros nombres ya habían tomado la batuta a nivel mundial, los fantasmas de la Segunda Ciudad se enfrentaron consigo mismos y perdieron.

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