música chilena
Desde su regreso, Los Tetas parecen estar continuamente rencontrándose con su gente. Y, claramente, el de Lollapalooza –por lo heterogéneo y masivo del público- era un encuentro especial. Acompañados por Felo Foncea en teclados, C-Funk, Tea Time, Rulo y Pepino aprovecharon la oportunidad para tocar un setlist cargado a sus dos primeros discos, con una emotiva interpretación de éxitos que a esta altura ya son clásicos.
A poco avanzar el día sábado, Diego Adrián y Nacho Aedo saltaron al escenario acompañados por un bajista y una voz femenina. Adrianigual venía con la experiencia de su exitoso paso por México, viaje en el que cosecharon buenas críticas de la prensa que se vieron reflejadas en la convocatoria de su show en Lollapalooza.
El talentoso porteño José Cerda, alias El Sueño de la Casa Propia, fue el encargado de inaugurar el Perry’s Stage el mediodía del sábado, cuando aún poca gente ocupaba el recinto. Con un setlist y una performance cada vez más activa y diversa, adornada de un abanico caleidoscópico de samples, voces y efectos, la actuación de Cerda fue una colorida forma de empezar el día y dejó claro que se trata de uno de los proyectos solistas más innovadores en Chile.
Pedropiedra tenía la misión de encender a quienes se amontonaban frente al Claro/LG Stage cuando la primera jornada de Lollapalooza estaba recién comenzando. El músico presentó un show correcto, que alternó canciones de los dos discos que hasta ahora tiene a su haber, donde la reacción del público alcanza a calificar como positiva: sin un gran desborde de euforia, pero con la cantidad suficiente de entusiasmo como para celebrar y corear ‘Si Somos Salvajes’, ‘Al Vacío’ e ‘Inteligencia Dormida’, los puntos altos de su presentación.

