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Diez años, diez shows: los conciertos Lollapalooza que revivimos una y otra vez

Diez años, diez shows: los conciertos Lollapalooza que revivimos una y otra vez

https://www.potq.net/resenas/st-vincent-rock-que-necesitamos-pero-no-merecemos/

Tardó un par de años pero llegó: la celebración de la década de Lollapalooza en Chile será una realidad este fin de semana, del 18 al 20 de marzo. Un festival que salió por primera vez de Estados Unidos para reconfigurar la realidad de la música en vivo en nuestro país. Una década en la que hemos pasado calor y sed pero que también nos regaló una serie de shows que atesoramos en nuestro corazón.

Espectáculos que no pensamos ver por esta parte del mundo, deudas históricas con quienes amamos la música, nombres por los que nadie apostó, revelaciones del pop, clásicos del rock y sorpresas de estilos a medida que fueron pasando los años. Te dejamos aquí la selección de los diez conciertos de Lollapalooza Chile que repetimos en nuestras cabezas una y otra vez, a solo días de una nueva edición.


Marina and the Diamonds: lecciones sobre el amor / Lollapalooza 2016

Desde su disco debut hasta ahora, Marina ha cambiado bastante pero manteniendo una esencia clara. Tiene esos destellos del dramatismo de Kate Bush, mezclados con un registro vocal amplio e impredecible como el de Annie Lennox o PJ Harvey en una fantasía de pop chicle, que a veces se va hacia lo oscuro y luego vuelve a la pista de baile. Froot -la gira- fue una oportunidad de ver en extenso el lado discotequero, pero su discografía completa muestra diferentes recovecos, ideas e intenciones.

Al igual que en Halsey, el público que estaba ahí probablemente compró su entrada en gran parte sólo para verla a ella. Era cosa de escucharlos corear las canciones como si se tratara del Shea Stadium, el 15 de agosto de 1965. “Ahora es tiempo para algunas lecciones sobre el amor”, era la frase con la que Marina introducía ‘Heartbreaker’. Pero la verdad es que esa instrucción estuvo presente desde el inicio de su concierto hasta el fin. Desde el escenario hacia abajo y viceversa.


LCD Soundsystem: la fiesta del fracaso / Lollapalooza 2018

Tengo todo que perder, pero todos lo tenemos. Esa es la gracia de Murphy y compañía, una agrupación que logra retratar los rincones más oscuros del humano, de la droga, de la pérdida, del miedo al fracaso, del miedo a perder. Todo disfrazado de hit bailable. Bailar y llorar nunca fue tan real, y pude descubrir, junto a miles de personas, que mi capricho con LCD Soundsystem pasa por el miedo. Puedo reflejarme en Russom y su tránsito, en Nancy y su desplante, y en el vocalista, por supuesto. En parte de su historia, en parte de sus letras, en parte de su apariencia, de sus movimiento. Somos los chicos tristes que obvian todo con beats y alcohol, los que tienen todo que perder, pero un buen puñado de amigos para disfrutar los ocho minutos que suena ‘All My Friends’.


David Byrne: así funciona la música / Lollapalooza 2018

Ver a David Byrne en vivo te hace pensar en la música como arte desde la reflexión más pura, como un lenguaje que va más allá del sonido. Sobre cómo la curiosidad se configura como la fuerza de la naturaleza más grande a la hora de crear, de transformar una idea, un pensamiento o una sensación en un idioma universal.

David Byrne es la curiosidad en estado puro. Ganador del Oscar junto a Ryuichi Sakamoto por la banda sonora de El último emperador, escritor de libros que hablan desde la planificación urbana de todas las ciudades en las que paseó en bicicleta o sobre cómo la tecnología ha modificado la creación y la escucha de la música, compositor de una ópera junto a Fatboy Slim sobre Imelda Marcos, o creador de un documental en 1989 sobre cómo el candomblé, un ritmo de influencia africana, influye y marca la cultura de Bahía en Brasil. Las experiencias no se acaban, siempre se puede seguir aprendiendo y entregando.


Halsey: el alivio del millennial en crisis / Lollapalooza 2016

No es extraña la fascinación de esta nueva generación con Halsey. ‘New Americana’, su mayor hit, explica a la perfección esta relación. En ella, la artista plantea temas como la gran mentira del éxito self made que tan en crisis tiene a los millennials alrededor del mundo. En esa canción le canta a los que están creciendo con la marihuana legalizada, a los niños que crecieron con Nirvana como banda sonora dentro de sus casas. Y dentro del espectáculo, además, se dirige a sus fans con los códigos que ellos también manejan. Suelta, sencilla en los modos y también en su apariencia.

En cuanto a las canciones en vivo, sólo puntos a favor. Un buen electropop, con atractivos ganchos, durante la primera etapa del show varios acercamientos al trip hop y la electrónica más oscura, como una Lorde pero con menos singles. Aún así, el poco tiempo que lleva lanzando material oficial entrega el beneficio de la duda, más singles pueden venir. No es extraño que con sólo un EP y un disco se sienta como una artista experimentada. Es su personalidad la que se come al escenario y la que hace sentir a su público como si estuvieran en un show privado, para cada uno de ellos, haciéndolos sentir únicos.


Kendrick Lamar: ¿Every nigga is a star? / Lollapalooza 2019

La fetidez de la muerte de la que habla Pulitzer Kenny no luce cercana para los que rodean el perímetro, pero aquí estamos, celebrando 20 canciones del rapero de la generación de futuro. Ese que respeta referentes al mismo nivel que se toma atribuciones para inventarlo todo. Parece conocer tan bien su ADN que es capaz de agarrar cada parte de él para mutarlo a su antojo, facilidad que lo deja con un vivo que pasa del estándar de concierto y logra posicionarse en la experiencia festival. La experiencia de festival. 29 de marzo de 2019. ‘All The Stars’ y un poco de pirotécnica a ver si logramos contextualizar; en una de esas el próximo año dejamos de ser jóvenes combatientes de otro país.


Björk: Una diosa entre los hombres / Lollapalooza 2012

 La perspectiva de verla cerrar la primera jornada de Lollapalooza era un enigma. Tal como sus canciones en estos años. Sin embargo, su presentación fue una suerte de respuesta a algunos de los vacíos que se podían encontrar en su última placa, “Biophilia”. El nombre mismo se transformó en profecía autocumplida. Por una hora y media la unión entre melodías, imágenes, luces y voces (con un sonido espectacular como broche de oro) permitieron presenciar cómo cada tema se transformaba en un ser vivo, con pulso y presencia propio, fuera reciente o un clásico vestido con nuevos y palpitantes ropajes.

Ya es hora de, por fin, aceptar la verdad: esta creadora está más allá de los mortales. Es una divinidad que, cuando quiere, nos obsequia su música. Esta vez acompañada por un par de lacayos (sus músicos) y un conjunto de sacerdotisas (sus coristas), ella bailaba sobre el escenario, saltando y cantando a placer. Hacia lo que quería, y con razón. A los dioses no se los cuestiona y Björk es una diosa que camina entre los hombres. Una que, lo entendamos o no, siempre sabe lo que hace.


Damas Gratis: o cómo decirte un par de verdades sin que lo notes / Lollapalooza 2018

“Porque si un negro corre dicen que se robó, vamos a llevarlo preso que algo se afanó. Y si un cheto lo hace no, ese pibe no robó”. A Pablo Lescano ya ni siquiera quieren bajarlo. Dos de la tarde y hace calor, igual que en las marchas, en los bares, en La Vega, calor de sol imprudente, cuando los hermanos Lescano salen a punta de timbal y octapad con la gente dispuesta desde el minuto uno. Uno de los shows más llamativos, quizás, de la historia del festival durante su edición en Chile.

Damas Gratis no es cualquier cosa. Damas Gratis es el sinónimo más exacto de cumbia villera. Con la mezcla de toda la experiencia de Pablo con Amar Azul, y la ganada con Romina en Flor de Piedra, la agrupación tiene tela para dar ancho en Lollapalooza sin problema alguno, y lo hace bastante mejor que una lista de fenómenos de medio cartel. Una nueva demostración de que el parque pide un poco más de sonidos urbanos, y que hasta los números más arriesgados pueden ser gran sorpresa.


Pixies: Calma después de la tormenta / Lollapalooza 2014

Pixies demostró toda la experiencia y la adaptación perfecta de Lenchantin (que en su curriculum cuenta el haber participado en A Perfect Circle y Zwan, el proyecto de Billy Corgan). De la participación de la bajista argentina, se notó más su participación a diferencia de lo que fue en la Cúpula, tanto en los coros y el sonido del bajo en momentos era más notorio, además las pantallas gigantes a los costados del escenario ayudó a marcar más su presencia al momento que la enfocaban, sin embargo, aún sigue en un plano menor con respecto a los demás integrantes de la banda.

‘Isla de Encanta’, ‘Hey’, ‘Here Comes Your Man’, fueron las más coreadas por el público, siendo ‘Where Is My Mind’ la canción más celebrada, y una de las más populares a nivel masivo, en ese momento Paz Lenchantin mostró su talento vocal a la perfección y el aplauso del público no se hizo esperar.


Duran Duran: Los profesores / Lollapalooza 2017

Algunos responden a las obligaciones de una gira tocando en piloto automático. De tanto repetir la colección de grandes éxitos, la gastan. Otros, como Duran Duran, se toman el trabajo en serio y terminan dando lecciones. La primera cátedra es impartida por Simon Le Bon, que sigue siendo un frontman en plenitud. No solo conserva su voz en buen estado, también asume el rol en propiedad: maneja los tiempos del show, se mueve con prestancia por el escenario y acapara las miradas cuando se calza una camisa de un verde insólito. Por añadidura, sabe compartir la primera línea del escenario con las dos estupendas coristas que lo acompañan. El dúo que hizo con Anna Ross en ‘Come Undone’, cachondo, hipnótico, fue uno de los mejores panoramas de este domingo.


St. Vincent: el rock que necesitamos pero no merecemos / Lollapalooza 2019

St. Vincent es una máquina, una maestra que desde su primer disco en 2007 ha hecho más por el rock que la mayoría de las bandas del género a quienes las llenan de nombres y promesas de salvar ese sonido, que este Lollapalooza dejó muerto con el paso de los traperos. Es impresionante lo que Annie puede hacer con una guitarra, unos pedales, un slide, afinaciones poco comunes y mucha, mucha creatividad. Y aún no logra penetrar dentro del común del rockero promedio. Digámoslo, probablemente sea solo por ser mujer.

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