Diez discos recientes de rap chileno que no deberías olvidar tan pronto

Pasamos corta revista a la cada vez más extensa oferta que el hip-hop chileno tiene para entregar en la actualidad y elegimos -con mayor o menor acierto- 10 discos que consideramos merecen de alguna manera una mención extra en el tiempo. Las escusas para inventar listados pueden ser infinitas, eso ya todos lo sabemos, pero la gracia que posee ésta es que ninguno de los trabajos mencionados tiene más de un año de existencia, que todos fueron liberados de manera gratuita y que son una buena puerta de entrada a una escena que rauda pero sin prisa va edificando cada vez mayor autonomía, sin perder una gota de autenticidad en el camino.

Nas: La hora feliz

La inclusión de <strong>Nas</strong> al cartel de este año es de lo más destacado que nos ha dejado <strong>Lollapalooza Chile</strong> en muchos sentidos. Tiene ribetes históricos, por tratarse de la presentación de alguien que consolidó una buena porción de lo que hoy conocemos como música rap, referente para toda una generación de nuevos personajes que hoy dominan el juego (<em>"El MC favorito de tu MC favorito"</em>, reza el refrán).

Franz Ferdinand: Buenas canciones por dosis

La pelea por la mayor convocatoria del día domingo tiene a <strong>Franz Ferdinand</strong> como uno de sus mayores contendores A pleno sol, miles se dejaron agasajar por el impecable trabajo que <strong>Alex Kapranos</strong> y compañía brindaron a una audiencia fidelizada de antemano, poco conocedora de sus nuevas canciones (de las cuales soltaron 3 o 4) y sí muy cercana al primer repertorio, aquel que los hizo globalmente populares y que los dotó de grandes canciones que defender en vivo.

Foals: Sin caretas

<strong>Yannis Philippakis</strong> es un guitarrista aventajado, de eso no hay duda. <strong>Foals</strong> suena como quiere en gran parte gracias a él. Y consecuentemente, el desempeño general como banda les permite relajarse por sobre la tensión de la performance. A pesar de ser un ensamble medianamente joven, muestran una fluidez y una espontaneidad dignas de agrupaciones que poseen décadas de circo.

Pearl Jam: “Más bueno que la chucha”

El que seguramente es el mayor aforo que ha gozado <strong>Lollapalooza</strong> en su entrañable historia local (que como sitio hemos visto con curiosos y agradecidos ojos) tuvieron quienes bajo cualquier arista y evidencia resultaban ser los artistas de mayor importancia, el número primo de un ramillete de espectáculos digno de un festival de alta clase. Antes de cualquier análisis, y como primer antecedente, hay que decir que un porcentaje notable de los asistentes al cierre del sábado vinieron sólo a eso: a ver tocar a <strong>Pearl Jam</strong>. Existen ciertas bandas que por intrincadas razones cultivan una raza de fanáticos autócratas, que no transan, que esperan y van a buscar lo que saben. Y en este caso la expectativa era lo mejor posible, desafío que los de Seattle supieron asumir con total y absoluto control de la faena.

Violadores del Verso: Calidad certificada

Debe ser un arduo y tupido trabajo producir eventos culturales o espectáculos de cierta envergadura en Chile, como eventualmente podría haber sido éste. Es la única explicación posible para obviar la historia de lucha popular que lleva la Población Lo Hermida, la cual abraza por un costado la vía de acceso al recinto pensado como primera opción para concretar la venida de <strong>Violadores del Verso</strong> (el Chimkowe), y querer hacerlo la propia noche de la conmemoración del Joven Combatiente. Desde cierto punto de vista hasta podría resultar una ecuación interesante y fundamental, pero en la antesala la concurrencia no lo notó así y la producción se vio obligada a cambiar recinto y fecha en favor de la seguridad. Eso, más un discreto rumor de falsificación de boletos, fue la previa a este nuevo reencuentro -uno de tantos- del grupo español con el público local.

Dinosaur Jr.: Contra la fidelidad del discurso.

Muchas cosas interesantes de vivir y contar sucedieron la noche del viernes 23 de noviembre en el histórico galpón de Chucre Manzur #6, últimamente rebautizado de forma insulsa como Centro de Eventos Cerro Bellavista, y que todavía los enemigos del paso del tiempo (casi todos) siguen llamando Ex Oz. Cosas emocionantes, que recorren vías muy diversas que van desde la más obvia, la musical y artística, hasta otras de índoles mas imbricadas: vías que tienen que ver con las formas, el pensamiento y el corazón de lo que creemos es una de las mejores postales de la juventud postmoderna, aquella que comenzaba a nacer a fines de los ‘80 y que acaba de rendirse (o zafarse) ante la omnipresencia de internet y su doctrina de la hiperconexión.

Baltazar Solar (Tecla de Oro, Alpha Stronggah): Ritmo y poder

Apenas cruzando la ribera norte del Mapocho, en pleno Recoleta, <strong>Baltazar Solar</strong> y su hermano Matías comparten habitación y espacio de trabajo. Ambos miembros del colectivo Garz Gang, el último como artista visual, el primero entre las máquinas y el computador, haciendo las muestras y los beats que lo han llevado a componer "Spiritual Stoner", su desvirgo en el formato disco, y su carta de presentación en sociedad vía Discos Pegaos. De la misma referencia vienen trabajos musicales que comparten el interés y lo novel, como lo hecho por Poki Tatane, Motivado o lo nuevo de Manuvers (& Yarlen), proyectos que pueden dar alguna pista del objetivo y la idea delante de este EP.

Quakers – Quakers (Stones Throw)

Google indica que <strong>Quakers</strong>, además de su original significancia -la de la divergencia religiosa anglo con gusto a avena- es, entre otras azarosas acepciones, el nombre de pila de un reciente proyecto de la discográfica Stones Throw, cuya característica con más eco es tener a <strong>Geoff Barrow</strong> como mentor y ejecutante.

Skrillex: Organizar el ruido

Desentendiéndose de la enfermiza puntualidad de todos los shows, y faltando 7 minutos para la hora de inicio pactada, los habitantes del Movistar Arena empezaron a pifiar nerviosamente. Mucha ansiedad y expectación se generó en torno a la presentación del norteamericano, quien aún no logra descartar del todo la chapa de fenómeno mediático, en contraposición a los que afirman en el estilo que cultiva la renovación más profunda producida en la música de baile durante los últimos años.

Illya Kuryaki and the Valderramas: Funk, sudor y excesos de estilo

El escenario les quedó chico a los <strong>Illya Kuryaki and the Valderramas</strong>. La explanada del Parque O’Higgins era el lugar, merecían un tablado más grande. Consideremos la expectación generada tras el anuncio de reunión de la dupla Spinetta-Horvilleur y la explicación se da por sí sola. Para muchos se trató de la reconciliación con un repertorio que hizo mella en el público local hace un buen puñado de años, y que recién ahora tuvieron la oportunidad de presenciar. Por lo mismo, la propuesta no podía ser otra que la de un frontón de éxitos, a prueba de festivales, un despliegue de sus más nobles cartas reinterpretadas con soltura y precisión.

Band of Horses: Calidez sureña

La buena reputación que precedía a <strong>Band of Horses</strong> se vio ampliamente confirmada en su exitoso paso por <strong>Lollapalooza</strong>. Fue un show categórico, limpio, sencillo en su plenitud: todo elemento en su lugar y nada fuera de borde. Un despliegue pornográfico de guitarras de diversos tipos y órdenes iba alternando el tinte de cada una de sus canciones.

Crosses: Furia contenida

Lo que pasó el sábado en la tarde con <strong>Crosses</strong> es uno de los motivos fundamentales para poder afirmar la extrema importancia de instancias como <strong>Lollapalooza</strong>. A nada conduce tratar de moralizar el line-up, indicando quién falta, quién sobra o quién merece, pero sí resulta reconocible el hecho de que -si no es por la circunstancia que nos convoca- lejana sería la oportunidad de presenciar un proyecto tan especial como éste, ya sea porque se trata de la primera vez que tocan fuera de los Estados Unidos, ya sea por la naturaleza propia de esta banda a cargo del siempre emotivo Chino Moreno.

Electrodomésticos: Pisar el límite

Rara avis es ver tocar a <strong>Electrodomésticos</strong>. Muchos tenían cara de primera vez. Y es natural si pensamos en la historia –nunca es malo decirlo- de una de las bandas más influyentes de la música local en la actualidad. La espesura y el genio de Carlos Cabezas, el controlador de todas las variantes posibles dentro del juego, dan para entender el porqué de este hecho.

Gogol Bordello: Gestualidad balcánica

Bajo un sol alucinógeno, el ensamble liderado por Eugene Hütz se dejó caer como una oxidada bomba sobre la loza del Parque O'Higgins, al ritmo de 'Ultimate', canción encargada de dejar en claro el tenor de la propuesta de la cual seríamos testigos. No hubo medias tintas ni lugares de descanso, la presentación de los de Manhattan se articula como una gran canción de una hora, un show siempre en ascenso, muy demandante en virtud del frenetismo de su interpretación. El secreto de la fórmula radica en el medio punto entre la gestualidad balcánica, agitada, de postguerra, y la interpretación arrojada y desentendida de la música punk.

Adanowsky: A torso desnudo

Tuvo la responsabilidad de hacer sonar por primera vez los parlantes del Alternative Stage, a eso de las 12:15 del día sábado. <strong>Adanowsky</strong> fue recibido entre gritos por algo más de 40 personas que progresivamente se ensamblaban a los acordes iniciales de su set, con él en la guitarra rítmica, más la comparsa de un bajo, guitarra eléctrica, batería y teclados.

Jay-Z & Kanye West – Watch the Throne (Roc-A-Fella)

Un profundo exceso de conciencia del poder que convocan. Aquel aroma deja el trabajo en colaboración de dos de los más connotados músicos de la Norteamérica actual. Ambicioso, derrochador y excesivo ante todo. Portador de destellos geniales llenos de melodramatismo y opulencia. A veces, incluso, el romperle la madre a las estrategias musicales contemporáneas -gravamen manifiesto para estos miembros de la elite que nos miran hieráticos desde el partenón- provoca una sentida y forzada intención por dar siempre una vuelta más a la revisión final del álbum, por tratar de estrujar de alguna nueva e intrépida forma el sample, a riesgo de desfigurar una canción, como en el caso del precioso muestreo original de Otis Redding en 'Try a Little Tenderness' para 'Otis', cuarto track del disco.

Mad Professor – Bar El Clan (05.02.2011)

Pasadas las 12 de la noche, subió al pequeño escenario de El Clan el productor guyanés <a href="http://potq.cl/tag/mad-professor"><strong>Mad Professor</strong></a>, uno de los responsables de la consolidación de la música <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dub">dub</a>, discípulo directo de Lee "Scratch" Perry (uno de los fundadores del género) y autor de muchos -y muy lisérgicos- remixes durante la década de los noventa para bandas tan importantes como Massive Atack, Beastie Boys, Jamiroquai o Depeche Mode, entre otros.