Música
Pasaron cuatro años desde su reunión y casi 26 de carrera antes del debut en nuestro país de Soundgarden, y fue en grande. Éste era un momento especial gracias a una multitud de factores coincidentes: dos décadas de “Superunknown” (1994), la fuerza creativa que los tiene en forma compositva con un nuevo disco (“King Animal”, del 2012), proyectos paralelos y un séptimo álbum en la mira.
Comenzaba a cerrarse la cuarta edición de Lollapalooza Chile y una gran cantidad de fanáticos se alejaba de los escenarios principales, dejando el extraordinario final de show que ofrecía en ese momento Arcade Fire y el set del último cabeza de cartel del evento, Soundgarden, para conseguir ubicación en el apartado PlayStation Stage y así tener una cita con la historia. Ahí estaba programada una agrupación influyente y legendaria, de credenciales pocas veces vistas en la versión local del festival: New Order.
Muchas personas que viven de la industria musical -y también quienes la consumen- alegan la carencia de sangre desde la caída del grunge, y en especial durante la hegemonía de Internet y las máquinas como principal motor de creación y distribución. Extrañan un proyecto propositivo, más allá de una bonita foto o artilugios dispensables. Hablan de la ausencia de una nuevo nombre, digno de congregar y mover masas no sólo por imitables cortes de pelo. Arcade Fire se presentó el día domingo en Lollapalooza Chile 2014 y probó que hay esperanza.
